8 poetas de habla hispana que no puedes dejar de leer este 2026

Tiempo de lectura: 16 minutos
8 poetas hispanos que debes leer en 2026

Tabla de Contenido

La poesía acompaña a la humanidad desde tiempos remotos y ha sido una de las formas más perdurables de expresar lo esencial. Desde Homero, figura fundacional de la tradición occidental, el poema ha servido para dar cauce a la épica, al amor, al dolor, a la contemplación y a las preguntas más hondas del ser humano. A lo largo de los siglos, esa corriente ha encontrado nuevas formas, nuevos acentos y nuevas voces, hasta llegar a una tradición hispana de enorme riqueza y diversidad.

Dentro de esa historia, nombres como Rubén Darío, Antonio Machado, Vicente Huidobro, César Vallejo, Federico García Lorca, Octavio Paz y Mario Benedetti contribuyeron a ampliar las posibilidades del verso en español. Cada uno, desde su tono y su visión, dejó una manera particular de entender la poesía y de trabajar el lenguaje. En este recorrido reunimos siete poetas contemporáneos de habla hispana cuya obra permite apreciar la vigencia, la amplitud, la sensibilidad, y la fuerza de una tradición que sigue encontrando lectores en cada época.

Juan Manuel Ortiz

Es un escritor, poeta, editor y docente venezolano formado en Educación Integral, mención Lengua y Literatura, por la Universidad de Oriente, Núcleo Nueva Esparta, en 2008. A lo largo de su trayectoria se ha desempeñado como profesor universitario de Literatura, Historia de la Literatura, Arte y Cultura Universal, Música, Artes, Gramática y Expresión Oral y Escrita en la Universidad de Margarita y Unearte. Desde 2019 reside en Buenos Aires, Argentina, donde ha participado en encuentros académicos y culturales vinculados con la poesía, la música y la décima espinela. También es fundador y director de Editorial Naufragio, así como del portal Reseñas Literarias.

Juan Ortiz
Juan Ortiz

Su obra publicada supera los veinte libros, entre ellos dieciséis poemarios, además de novela, cuento, antologías y una composición musical para guitarra. Entre sus múltiples reconocimientos, destaca el haber obtenido en 2023 el primer lugar en dos categorías del I Certamen Literario José Joaquín Salazar Franco (Cheguaco), con los poemas “Un hombre que será olvidado” y “Otro Abel”. En 2022 fue incluido en el Mapa Glocal de la Literatura Venezolana, y entre sus logros figura la incorporación de tres de sus poemas al pensum de estudio de Chile. Su escritura articula la poesía, el pensamiento crítico y la vocación pedagógica en una trayectoria de proyección hispanoamericana.

Poemas de Juan Manuel Ortiz

Otro Abel

(Soneto borgiano, sonetillo italiano-borgiano y décimas espinelas rimanianas)

 

I

 

Sitiado por las circunstancias de

una existencia que no pedí, lo

que llaman providencia me ubicó

aquí. Ahora debo optar una fe,

 

una mujer, un camino, café,

cigarros, trabajo, también un «yo»,

un equipo, un partido —verdozo o

rojizo—, tantos sinsentidos. Te

 

digo que intenté no sumarme al plan,

mas todo estaba minuciosamente

calculado para entrar al entuerto,

 

desde el amor, el periódico, el pan

—pude verlo de manera evidente—,

hasta la leve risa en cada muerto.

 

II

 

Me engrané, pues, y cedí

al ente condicionante

sin mesura. De mí di

lo que entrega un sabio amante,

 

mucho más allá del si

en la escala alta; un diamante

pulido era en todo: fui

Virgilio, también fui Dante.

 

Cumplí en la medida dada,

no se me halló falta alguna,

ni en la plegaria intrincada

 

sumergido en la laguna

—de espaldas, solo—, ni en cada

ruego al Dios bajo la luna.

 

III

 

Creí en tantas cosas a

lo largo del vivir, del

andar, del conocer, que el

«yo» a veces parte, se va.

Mas persisto allí, sin la

sustancia de lo que creo

es el alma; y no, no veo

escape posible, ni

solución a este —aquel— «mí

sin mí» que me tiene reo.

 

IV

 

Mudé tantas veces las

certezas, ánimos, credos,

confianzas, respetos, miedos,

que ya parezco un jamás.

Me acuesto, vacío, al ras

de olas extrañas; abrazo

la inmediatez, el retazo

que me toca en el incierto

compartido del desierto

que hilamos a corto plazo.

 

V

 

Allí, sin rellenos en

este frágil envoltorio,

me asumo simple abalorio

olvidado con desdén.

No sé si hallaré a ese “quien”

que enmiende la desmedida

culpa de abrigar la vida,

de encarnarme Adán, proscrito

desde aquel principio escrito

do la hiel fue repartida.

 

VI

 

De nada valió vagar

por cada uno de los santos

sitiales, ni obsequiar mantos

a los huérfanos del mar.

No hallé forma de purgar

los espinos de esta marca

que otorga al nacer la parca

al que arriba sin estrella

para rememorar que ella

siempre espera con su barca.

 

VII

 

Luego de tanta diatriba

—del sórdido ir y venir

entre la risa y el crujir—,

lo que digo ser se liba.

Cada parte se derriba,

se dispersa por doquier,

me voy crudo sin saber

más allá de lo debido,

creo haber sido un descuido,

un proto verbo: un ayer.

 

La habitación de los lirios

 

Allí amanecía con los gallos a las tres de la mañana,

ella llegaba un poco antes,

desde distintos caminos,

a recoger las cenizas para armarnos de nuevo.

Mi esperanza siempre era esperar que el mundo se quedara en el ventanal,

aprisionado,

para salir por la puerta y ver que encontraba,

adonde más podía ir.

 

De vez en cuando un caballo pastaba los libros que alguna vez quise escribir en la esquina que aguarda mis desvaríos,

luego se iba volando a la otra habitación donde alquilaba un buen hombre taciturno,

invadido por cayenas cada vez que un pescador se perdía en alta mar.

Sus paredes venían a mí a pedir consejos,

«¿Cómo hacer para resistir los años

y seguir con los huesos dentro,

con la piel tan dura,

con esos ojos de muralla infranqueable que no dejan ver el alma?»,

me preguntaban.

 

Metía mi mano en sus sienes,

lejos,

hasta la gravilla,

soltaba un hombre,

un árbol,

una serpiente,

una mujer

y eso era todo.

 

Aunque el ventanal era grande como para contener el mundo

—como un desvelo junto a un cuerpo que no se ama—

nunca cupo allí la ranchería que me trajo,

por eso me fui.

Más allá de un lirio,

de una isla,

de una paraulata en vuelo curioso,

hay un lugar de árboles en duelo…

ve y llora con ellos,

duerme un poco,

luego despierta en asombro,

como decapitado,

con el cantar de los gallos negros en la madrugada.

 

Redes de Juan Ortiz

 

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  • Editorial: Editorial Naufragio

Manuel Araguallán

Es un escritor y educador nacido en 1960 en El Pilar, estado Sucre, Venezuela. Es autor del libro de poesías Decimando lo vivido, editado y publicado por la editorial Naufragio, en Argentina. En su arduo trajinar, mientras laboraba en distintas empresas y cursaba sus estudios, se dedicó a escribir pequeños fragmentos relacionados con el vivir diario.

Manuel Araguallán
Manuel Araguallán

Entre esos textos figura este pensamiento: “Hijo, cuando te desenvuelvas libremente por los caminos de la vida, recuerda los brazos que te sostuvieron cuando diste tus primeros pasos”. Es licenciado en Educación Integral por la Universidad Nacional Abierta de Venezuela, donde obtuvo luego el grado de Especialista en Derechos Humanos. Actualmente reside en Santiago de Chile, desde donde desarrolla su labor literaria y publica en plataformas digitales.

Poemas de Manuel Araguallan

 

El jardín de los recuerdos

 

El jardín de mi pasado

hoy revive reluciente

por el sol bravo, inclemente

sobre mi cuerpo tostado.

Brota el recuerdo marcado,

vuelve la historia guardada

escondida, atesorada

con el más profundo amor,

con querencia, con candor

como una gema adorada.

 

II

 

El jardín de mi pasado

me revuelve el pensamiento,

aflora en mí el sentimiento

de algún encuentro olvidado

que adentro quedó marcado

como hierro incandescente,

y se ha aferrado a la mente

por un tiempo indefinido,

y no hallo gesto o sonido

que lo calme plenamente.

 

III

 

El jardín de mi pasado

resurgió de lo profundo,

de un corazón vagabundo

de la vida enamorado.

Tiene un tesoro guardado

como legado seguro

para un momento futuro

en el campo del saber

que cumplirá el buen deber

de hacer al hombre maduro.

 

El camino de la vida

 

I

 

El camino de la vida

deja mucho aprendizaje,

te lega un amplio paisaje

de la experiencia vivida.

En una mesa servida

con todos los elementos

te muestra los momentos

transcurridos plenamente

del pasado hasta el presente

con penas y sufrimientos.

 

II

 

El camino de la vida

es a veces riguroso,

se pone duro, tortuoso,

y no se encuentra salida.

Mas, también se hace nutrida

la historia en el trajinar,

crece el alma en el bregar,

se hace sabio el corazón,

lo que adiestra la opinión

y permite consolar.

 

III

 

El camino de la vida

a veces resulta incierto,

se aparece el desconcierto

y nos quema con su herida.

La fe se nos va, perdida,

se corroen los sentimientos,

lo que causa sufrimientos

al no encontrar solución,

y se rompe el corazón

en temblorosos fragmentos.

 

Redes de Manuel Araguallán

 

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José Joaquín Jesús Salazar Velásquez

Es un escritor nacido en 1954 en La Tacarigua de Margarita, Venezuela, e ingeniero industrial. A partir de 2000, tras la muerte de su padre, José Joaquín Salazar Franco (Cheguaco), comenzó a expresar sus sentimientos a través de la poesía. Ha publicado Osa día (2012), Amo a dos, tú eres algo más (2017), Mis rimas Jotabé (2020) y Hoy quisiera (2025).

José Joaquín Jesús Salazar Velásquez
José Joaquín Jesús Salazar Velásquez

Ha sido jurado en certámenes de poesía en España, México y Venezuela, y varios de sus poemas han aparecido en antologías y revistas de España y Latinoamérica. También ha participado y recibido reconocimientos en concursos internacionales. Es Maestre de la Real Orden Poético-Literaria Juan Benito, integra la Fundación José Joaquín Salazar Franco y fue promotor del Fondo Editorial Tacarigua.

Poemas de José Joaquín Jesús Salazar Velásquez

Reflexiones

(Soneto)

 

Cuando entre lo real que hemos vivido

se incrustan sentimientos y temores,

se van urdiendo ciertos sinsabores

que impactan con dolor lo más querido.

 

Surgen dudas en mente y corazón

que vagan sin cesar sobre el incierto

de querer revivir lo que se ha muerto

por culpa de una injusta condición.

 

Difícil destejer la oscura trama

que entrelaza deseo con amor

cuando no hay claridad en lo que se ama.

 

Por eso es importante, es lo mejor,

tratar de mitigar cualquiera llama

que encienda la pradera del dolor.

 

Pero sí pudo ser

(Cuartetas heptasílabas)

 

Pensé que era imposible

obtener tu querer.

Amor inconcebible,

pero sí pudo ser.

 

Tu cuerpo irresistible

soñaba con tener.

Pensé que era imposible,

pero sí pudo ser.

 

El otoño se impuso

ante tu primavera,

y cual hábil intruso

incendió tu pradera.

 

Tu pradera encendida

avivó un gran placer

y contigo, mi vida,

el amor pudo ser.

 

Un amor increíble,

adorable mujer,

que pensaba imposible,

pero sí pudo ser.

 

Redes sociales José Joaquín Jesús Salazar Velásquez

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José Luis Méndez La Fuente (J. L. Méndez)

Es un autor venezolano de publicación tardía. Parte de su trabajo narrativo se recoge en Fragmentos de una década, Venezuela 1999-2013 (Amazon, 2020), una selección de sus artículos de opinión para la prensa escritos durante esos años; en su libro de relatos, Cuentos diurnos (Editorial Letra Minúscula, 2024), inscrito en la mejor tradición hispanoamericana; y en el thriller político El biógrafo del presidente (Techos Rojos), novela reeditada en 2026 por Ediciones Daimon.

José Luis Méndez La Fuente
José Luis Méndez La Fuente

Algoritmos, su libro de poesía publicado en Amazon en 2023, conformado por cuarenta y seis poemas escritos entre la eufonía de la cadencia asonante y la flexibilidad del verso libre, puede considerarse, en cierta medida, una respuesta postergada pero ineludible a sus primeras inquietudes literarias de juventud, cuando colaboraba en la revista Selecciones Poéticas y en las páginas literarias de los diarios PANORAMA y Crítica de la ciudad de Maracaibo.

Poemas de José Luis Méndez La Fuente

 

Este ruido de hoy

 

Este ruido de hoy me duele más que ayer

y más que el de mañana,

apenas cierro la puerta.

La calle es una herida, metiéndose en la piel,

Me guío por las hormigas que mueven las constelaciones

aunque cerró el bar de la esquina,

la iglesia y el taller

Este ruido sordo, incierto, sin hacer,

me duele,

no importan los calmantes

destello de las luces y las vallas alertando

que ya abrió el campanario,

la guerra con metralla

tu instinto de mujer

La esquina es una fiesta callada

con nervios de alabastro y taladros danzando

Este ruido de ahora y de mañana,

me duele como antes

y menos que hace un rato,

me duele como siempre

me duele como ayer.

 

Levedad

 

Alejarme con el viento suavemente

más allá de las torres y las velas

y mirar desde la ingravidez del aire

por encima del cielo y de la tierra

 

Elevarme lentamente como un ave

superar los montes y las cordilleras

alcanzar las nubes bajo el infinito

y tocar con los dedos las estrellas

 

Flotar como una pluma pasajera

que posa su vaivén sobre la arena,

volar sin hallar nada, dando tumbos,

 

descifrando el acertijo de tu huella

y vagando por la atmósfera sin rumbo

encontrarte justo aquí sobre la tierra.

 

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Rafael Figueredo Oropeza

Nacido en Caracas en 1987 y radicado actualmente en Bogotá, Colombia, es un escritor venezolano cuya obra transita entre la narrativa y la poesía. Licenciado en Física por la Universidad Simón Bolívar, ha desarrollado en paralelo una trayectoria profesional en el campo de la ingeniería de software, mientras sostiene una búsqueda literaria marcada por la reflexión, el asombro y la exploración de la experiencia humana. En 2012 obtuvo el primer lugar en el Concurso Universitario de Cuentos José Santos Urriola y el segundo lugar en el Concurso de Poesía Iraset Páez Urdaneta. En 2014 recibió el Premio Venezolano Solsticios, en la categoría de Ciencia ficción, por su cuento Epidermis.

Rafael Figueredo Oropeza
Rafael Figueredo Oropeza

Sus textos han sido publicados en revistas digitales y antologías como Letralia, Anapoyesis, Sofón y Tiempos Oscuros. Su escritura se mueve en un territorio donde lo cotidiano dialoga con lo mítico, y donde la perplejidad, la memoria y la extrañeza se convierten en materia poética. En sus versos y relatos se advierte una voz introspectiva, atenta a las fisuras de la existencia y a los símbolos que acompañan el paso del ser humano por el tiempo, la pérdida y la incertidumbre. Su primer libro, Nos delata la perplejidad, reúne buena parte de esas búsquedas.

Poemas de Rafael Figueredo Oropeza

 

Amarrar una hallaca

 

Amarrar una hallaca

como si con el mismo pabilo

pudiéramos atrapar la vida.

 

Como si lográramos amarrar el tiempo

con aquel pabilo que nos une

a los recuerdos de la infancia.

 

Pero es inútil,

finalmente sé que cortaremos el pabilo

y pasará otro año.

 

Caracol

 

Mi madre crustácea tiene

la mala costumbre

de guardar objetos inútiles.

 

Le gusta atesorar ciertas cosas

para evitar que en un súbito descuido

alguna añoranza se pierda para siempre.

 

En febriles paredes

restalla el oleaje de sus devotos pasos.

 

Ella bebe café en silencio

mientras la tarde se va cubriendo de vistosos

arreboles

y con ojos de molusco

contempla tazas vacías, vajillas

y cubiertos que ahora nadie usa.

 

Su paulatino y religioso andar recorre

con minuciosidad

cada una de las habitaciones

(como un caracol, ella arrastra la casa

a cuestas).

 

Se fija en las camas desiertas

que aún conservan las sábanas a medio arreglar

a la espera de que en algún momento

tres hijos pródigos ya adultos

regresen desde lejos.

 

Redes de Rafael Figueredo Oropeza

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  • Threads: @ref8chan
  • GoodReads: https://www.goodreads.com/rafaelfigueredooropeza

José Molina

Miembro de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios, José Molina (Granada, 1956) ha trabajado en el mundo editorial durante más de cuarenta años, a lo largo de los cuales ha ejercido casi todos los oficios. Como escritor, es autor, entre otras obras, de los libros de relatos Un soplo en el corazón (2017), Premio de Cuentos Ignacio Aldecoa, y El alma desnuda. Relatos desafiando al tiempo (2018).

José Molina
José Molina

También ha publicado las novelas Mañana de domingo (2022), Aquellas maravillosas vacaciones (2023), Urgencias (2023), Diario de un adolescente en prácticas (2024) y Diario de un joven en pañales (en prensa), así como los poemarios El delirio de la palabra. Prosas y versos de juventud (2016), Del amor y otras locuras (2021), Reverso y anverso. Poemas de largo recorrido (2022), Travesía sentimental (2023), Paisaje interior. Poemas de última hora (2024) y Más que palabras. Poemario íntimo (2025).

 

Poemas de José Molina

 

Otras guerras

 

Hay guerras que son otras guerras,

guerras perdidas que nunca se ganan

que se combaten sin armas,

pero laceran y matan.

 

Guerras que no se bautizan,

guerras sin edad ni nombre,

invisibles y fantasmas,

que no tienen dueño;

solo rehenes camuflados

para que nadie los vea ni oiga.

 

Guerras que se gritan en silencio

y se silencian a gritos,

que rugen sin voces que las acallen,

pero agrietan la tierra

hasta dejarla yerma.

 

Guerras que no cicatrizan,

que claman venganza y odio,

que la vida no vale nada,

ni un soplo de esperanza.

 

Guerras que solo pierden

los que solo las sufren,

que matan de hambre

y la miseria las desangra.

 

Guerras sin cuartel,

que se lidian a cielo abierto,

sin una miserable trinchera

en la que hallar refugio.

 

Guerras a pie de calle,

a la vuelta de la esquina,

con soldados sin uniforme

que fusilan por la espalda.

 

Guerras en orillas desiertas,

en las que no hay oasis

en los que suturar penas

y aquietar angustias.

 

Guerras que se libran en pateras,

cruzando estrechos que se ensanchan,

surcando mares revueltas,

donde la vida se echa a suerte.

 

Guerras de náufragos a la deriva

pidiendo que alguien los rescate,

que no quieren perecer

en mitad de la nada,

sin que nadie sepa de ellos.

 

Guerras de exiliados sin destino,

de migrantes en travesías sin retorno

cruzando fronteras alambradas

que les cercenan el camino;

saltando vallas con espinas

que se clavan en sus almas.

 

Guerras traficando con vidas rotas,

de gentes sin hoy ni mañana,

condenadas al dolor y la indolencia,

la indigencia y la desesperanza,

la fatalidad y el desgarro,

el agravio y el maltrato,

el desprecio y el abandono.

 

Hay guerras que son otras guerras,

que se ignoran o se desconocen,

se desdeñan o se arrinconan,

pero que no pueden olvidarse.

 

Poeta

 

No relleno páginas en blanco

con un puñado de palabras

descabalgadas y sin argumento.

Relleno con un ramillete de versos

las urgencias que mi alma clama.

No escribo por aquello de escribir

sobre cosas que no requiero.

Escribo porque necesito escribir

sobre aquello que mi corazón

sin falta necesita que escriba.

No entiendo de poemas vacíos

que nada confiesan de cuanto se siente.

Confieso que ejerzo de poeta

porque me urge confesar lo que siento.

En mi urgente acto de confesión

válgome de versos creyéndose prosas,

de prosas soñando con ser versos.

No hallo límites ni distancias

para revelar qué amo o qué desamo,

qué quiero o qué no quiero,

qué olvido o qué recuerdo,

qué lamento o qué celebro,

qué me regocija o qué me daña,

qué consiento o qué desdeño;

revelar que he hallado la felicidad plena

o que solo la he hallado a medias,

que a veces río o de tarde en tarde lloro,

que vivo para vivir o fenezco en vida.

No ejerzo de hacedor de versos

para decir algo que no haya de decir.

Me erijo en aprendiz de poeta

para desvelar mis sentimientos

al dictado de mi conciencia,

al viento vocear las emociones

que me abrasan por dentro.

No, no relleno páginas vacías

con un fardo de palabras

que se esfuman sin decir nada

con un simple soplo de aire.

Con un alarido de versos

relleno los ardientes clamores

que resuenan con estruendo

en lo más profundo de mi alma.

 

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Andrés Marente

Es un escritor de cuentos y creador visual de 39 años nacido en Colombia. Su obra se distingue por un lenguaje erótico y sensual que entrelaza poesía, deseo y exploración emocional. En relatos como La humedad del subconsciente y Dos amantes de Praga, desarrolla atmósferas íntimas donde el cuerpo y la palabra dialogan con intensidad lírica.

Andrés Marente
Andrés Marente

Paralelamente, incursiona en la literatura infantil con El rincón del artista y en la narrativa híbrida con La entrada al diario de Emma Jensen, integrando texto e ilustración. Es creador, ilustrador y CEO de Portada Literaria (@portadagrafica), proyecto en Instagram que acompaña a escritores en el desarrollo visual de sus portadas y obras, complementado desde su plataforma digital.

Poemas de Andrés Merente

Mi amada Vittoria

(Escrito declamado en la 3 feria del libro de Italia)

 

En Milán aprendí de tu ausencia

cómo se prende el mármol al frío

con respeto y con temblor, bajo las agujas del duomo de la plaza,

mientras tu boca, se detenía antes del beso, antes del instante, antes de arder.

 

En Florencia, su cuerpo entrego en proporciones perfectas, mi amada eligió

cada puente bajo el agua resonaba con tu nombre, cada catedral respiraba lento

cuando tus manos pasaban por tu cuerpo dibujando mi silueta en forma lenta, sin prisa

como con la yema suave de tus dedos dibujaban la noche estrellada.

 

De Palermo a Sicilia, ardían nuestros cuerpos,

De aquellas   piedras que sudaban sal, que caminaban el recuerdo de tu cuerpo

Y allí, entre el deseo y tus piernas entendí, que ese fuego tuyo no pide permiso

¡No irrumpe!

¡se queda!

¡Me gobierna!

Y Yo te, mantuve desnuda por dentro,

Te quite la ropa, por cada ciudad en cada sombra, en cada atardecer

mi amada Vittoria volvía a ser mía y yo suyo, tú entre gemidos y yo entre la memoria encendida.

 

ámame con tus imperfecciones

 

ven y abrázame en el jardín de los desiertos,

jardín de las delicias que arde bajo la luna oscura,

ilumina con tu estrella mi horizonte desnudo,

sé testigo del vestigio ardiente de dos amantes.

riega mi piel como a tu rosa favorita,

mírame como si entre miles eligieras mi latido,

quédate en la frontera donde el deseo respira,

ámame con la certeza salvaje de quien no huye.

tómame como a mí me gusta,

con tus miedos y tus imperfecciones abiertas,

quiéreme sin armaduras ni excusas,

para continuar bajo el sol ardiente de este desierto.

solo faltas tú con tus manos suaves,

rozando la sed que me atraviesa,

contigo tengo la sensación de perderlo todo

y en esa caída dulce, encontrar mi eternidad.

 

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Augusto Aníbal Toledo

Es un poeta y escritor nacido en 1981 en Tacna, con estudios concluidos en Literatura y Lingüística y formación de posgrado en Investigación e Innovación Científica. Desde sus inicios ha estado vinculado al trabajo editorial, participando como editor y coeditor de revistas literarias durante su etapa universitaria.

Augusto Aníbal Toledo
Augusto Aníbal Toledo

Su escritura ha sido reconocida con el Premio Basadre en Poesía y el Premio de Creación Poética Casa Zela. Además de su labor como autor, se desempeña como corrector de estilo literario y académico, y dicta talleres de escritura creativa. Textos suyos han aparecido en revistas electrónicas como Cinosargo, Delirium Tremens, Groenlandia y Letrasértica. Es autor de Primavera Extramuros y Órbita rota, y mantiene los blogs Letamepanta, Ciiiberia y Taller Creación Texto.

Poemas de Augusto Aníbal Toledo

 

Entonces no diré más, solo sellar cada pensamiento esta mañana para recordarlo

 

Yo te amo con cada espina de amor y suspiro

Yo te amo y amo cada pétalo marchito esnifado

Yo te amo con fervor ígneo (yo te amo)

Como en el suspiro de sentir calma en el miedo

Como a la flor que renunció a sí misma para anidar en tu cabello

Yo te amo simplemente esperando una mirada, tu mirada

Yo te amo y deseo encontrarte casualmente por la vereda que transito

Yo te amo –te amo yo– y necesito tu esencia en mi recuerdo en mi memoria –en mi deseo– en mi malestar en mi alegría en mí para sonreír

Yo no sé sin ti

Yo te amo

Fuera o dentro –te amo– ausente –te amo–

Noche / Día Enamorado

O solo.

Eternamente me convertiste

 

En Yo-te-amo

 

Y necesito tu perfume para revivir adentro

Y necesito lacerarme con amor impropio

Buscar la incertidumbre lleno de ti sobre mí…

Necesito besarte para ascender al fuego

Sentirte para corroborar que de amor hay muerte luego.

 

Contemplación

 

Dispárame y no contemples

El amniótico fluido que recorre espinas y alucinaciones llenas de brisa putrefacta

Que escapa de mi vientre horrorizado por palabras románticas irreales.

Caímos de nuestro vuelo vacilante

Hacia realidades de impuestos y tarifas fraccionadas

Escapa del crepúsculo

Dispárame ahora que el miedo me extravasa oliendo a

ternura y la desgracia se disemina por el horizonte de otra pareja.

 

Dispárame el fuego fulminante de tu desprecio que ha de llevarme a recordar, recordar… horrorizado ante una promesa que prefiere desangrar.

Antes del grito.

Redes de Augusto Aníbal Toledo

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