10 poetisas de habla hispana que debes leer en 2026

Tiempo de lectura: 17 minutos
10 poetisas hispanas que debes leer en 2026

Tabla de Contenido

La poesía escrita por mujeres ocupa un lugar central en la tradición hispana. A lo largo del tiempo, muchas autoras han construido una obra decisiva para la lengua y para la historia literaria en español. Desde Safo, como referencia fundacional de la lírica, hasta figuras como Gabriela Mistral, Alfonsina Storni y Alejandra Pizarnik, la poesía femenina ha dado forma a una expresión rica, rigurosa y profundamente personal.

Leer a estas poetas permite recorrer distintas formas de entender el mundo, la intimidad, el deseo, el dolor, la identidad y el lenguaje. Asimismo, cada una aporta una visión particular y una manera propia de trabajar el verso. En este recorrido reunimos diez poetisas de habla hispana cuya obra permite apreciar la amplitud, la fuerza y la vigencia de una tradición poética esencial.

Elizabeth Vivas

Es una poetisa nacida el 24 de noviembre de 1951 en Caracas, Venezuela. Integró la Unión Hispanoamericana de Escritores entre 2008 y 2009, formó parte del Club de las Poetisas entre 2010 y 2012 y participó en las plataformas Poetas del Mundo y Poesía Iberoamericana. En 2011, su poema Sola con la luna fue escogido por la revista chilena El Faro.

Elizabeth Vivas
Elizabeth Vivas

Fue organizadora del Primer Encuentro Intercontinental de Poetisas, realizado en 2012 en el Centro Cultural Omar Carreño, y en 2013 cofundó el movimiento Mujeres en Versos de la Isla de Margarita. Entre 2011 y 2018 participó en círculos, centros culturales, teatros y homenajes poéticos. Publicó Mi musa se fue con mi amante en 2018 y una segunda edición en 2023.

Poemas de Elizabeth Vivas

 

Camino de sauces

 

Mi pensamiento flota

el aire lo disuelve

no hay mucho que armar sobre este puente débil

 

El silencio ensordece

la realidad es un altar de un tiempo lejano

 

Un camino de sauces me acompaña

aquí

entre fuga de aromas

 

 

Los latidos perdieron el dolor

vengo a devolverte los delfines de mi vientre

Sonreiré

como al principio

con mis ojos naciendo

y mis manos palpitando

 

El tantra de tus ojos

 

De mis ojos

de lo profundo

escapan nubes grises

Mi pensamiento va como reloj

desapareciendo mi sonrisa bajo relámpagos

cada tic tac se escucha como trueno

 

Dentro

en la sangre

en una balsa

reposan caracoles llenos de secretos

Todo lo que he dicho

—y aquello que no—

danza en un trampolín hasta mis entrañas

acabando con los delfines que me anidan

 

Busco al tantra de tus ojos en la luz perdida de mi piel

que también llora

junto a las manecillas que

—indetenibles—

me acorralan

Redes de Elizabeth Vivas

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Gisela Orta Trujillo (Sheyla Falcony)

Es una educadora venezolana con amplia trayectoria en los niveles de enseñanza básica, media y universitaria de su país, donde acumuló más de treinta años de experiencia profesional. Obtuvo el título de licenciada en Educación en 1972 por la UCV, en Caracas, y cursó dos estudios de posgrado en la UNESR, también en Caracas: uno en Andragogía y otro en Gerencia Educativa.

Gisela Orta Trujillo
Gisela Orta Trujillo

Su incursión en la poesía, bajo el seudónimo Sheyla Falcony, tuvo lugar entre 1996 y 2000, como una etapa breve pero significativa dentro de su trayectoria. En ese período reunió un cuaderno de sesenta poemas, guiada por Juan Calzadilla en talleres de la Fundación Celarg entre 1997 y 1998. Años después, impulsada por Ana Suárez, Elizabeth Vivas y Juan Ortiz, rescató esos textos y los llevó al poemario Huellas.

Poemas de Gisela Orta Trujillo

 

Mundo de silencio

 

Hoy: cosecho mi sueño pasional

pasando bajos los senderos de tu

calor;

túnica suave que me cubre

con tu miel y tu fuego.

 

Me lleno de piedras vibrantes,

color carmesí,

y esencia de flores místicas.

Soy tu libertad:

atmósfera de triunfo,

altar mayor,

compás de cantos,

tibias sílabas de oración virginal.

Hoy: me vuelvo eterna para resucitar

en tu amor.

Cesan las calamidades y llego a ti,

vestida de luz multicolor,

susurrando coplillas de amor.

 

Verso sagrado

 

Cordura de voz misteriosa,

se disuelve ese yo ambicioso,

soberbio,

bajo el manto de horas

interminables.

Se destierran los miedos,

colma la alegría,

queda atrás el solitario penitente

que alojó su yo en excesos,

en rituales,

fervor de triunfo.

Ayer,

enorgullecía de ser siempre así,

el mozo más adelantado,

cumplido,

sabio.

Hoy,

es ayuno de paz,

sereno,

rosario,

capaz de aniquilar

poco a poco los trastos del pasado.

Hoy es verso sagrado

salido del todo,

de la nada,

engendrado en follaje cándido.

De tiempo en tiempo

siento la hondura

de esa voz misteriosa,

proviene suavemente,

tan suavemente

que apenas se distingue.

Hoy sólo escucho,

sin reproches,

con expresión curiosa regocijada,

entonces canto.

 

Redes de Gisela Orta Trujillo

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  • Instagram: @SheylaFalcony

Paula Julieta Orta Osilia

Es una poetisa nacida el 24 de abril de 1956 en Caracas, Venezuela. Publicó su primer poemario, Regalo a las Madres, en 1979. En 1995 fijó residencia en la Isla de Margarita, donde desarrolló una activa participación en el ámbito literario, integró el Club de las Poetisas y debutó en el Primer Encuentro Intercontinental de Poetisas, realizado en el Centro de Artes Omar Carreño.

Paula Julieta Orta Osilia
Paula Julieta Orta Osilia

También cofundó el movimiento Mujeres en Verso, dedicado a las artes integradas, y participó en recitales y homenajes literarios en Venezuela y España. Estudió Artes Escénicas en el Teatro Simón Bolívar, asistió a talleres de creación y narrativa, y ha publicado poemarios y colaboraciones en antologías de ambos países. Desde 2016 reside en España y actualmente vive en Barcelona.

Poemas de Paula Julieta Orta Osilia

 

Madrugada

 

Llovieron los caracoles,

¡las enramadas crujieron!,

se despertaron las alas

que volarán hacia el norte.

 

Pájaros de mi terruño,

¿por qué abandonan sus nidos?,

¿acaso ya en su memoria

no existe infancia ni pueblo?

 

¿Será que tanto he cambiado

que se me esfumó el recuerdo?

Lucero que ya no alumbras,

¿a dónde fuiste, lucero?

 

En el sopor de mis sueños,

el mar se lleva el velero,

las estrellas se han dormido,

la pluma tiembla en mis dedos.

 

Amor lozano y sereno,

amor de cantos y versos,

¿por qué no te despediste?,

¿no te dolió mi desvelo?

 

Dolor que crece en el pecho

como un lacerar de huesos,

mis pasos lerdos se alejan

tras el farol de tus besos.

 

Se va mi juventud

 

¡Se va mi juventud con tanta prisa!,

como las aves volando en primavera,

como se van las hojas con la brisa

en el otoño, una tarde cualquiera.

 

¡Se va mi juventud!, ¡y ante el espejo

miro la huella que deja en mis ojeras!,

las tristezas del ayer como un reflejo

de cada lágrima vertida en ellas.

 

¡Se va mi juventud!, ¡cuánta añoranza!,

momentos de dicha y de melancolía,

suaves arpegios trajeron la esperanza

cuando mi vida perdía su fantasía.

 

¡Se va mi juventud!, y, sin embargo,

me siento plena de amor y agradecida,

porque en cada minuto que fue amargo

¡un dulce néctar mitigó mi herida!

 

¡Se va mi juventud!, y yo me inclino

ante los sueños que vivo todavía,

porque sé que en mi vida y mi destino

¡hay un destello de luz y de poesía!

 

¡Se va mi juventud!, y aunque he llorado,

no morirá en mi alma la alegría

si en cada amanecer tus ojos claros

¡me miran hondo como el primer día!

 

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Patricia Lucrecia Berho Moreno

Es una poetisa, docente y mediadora de lectura nacida el 19 de marzo de 1968 en Lobos, provincia de Buenos Aires. Se formó como maestra especializada en educación primaria y especial, cursó psicopedagogía y desarrolló su trabajo también como psicóloga social y psicodramatista. Entre 2000 y 2010 integró el Círculo de Escritores de Lobos, y entre 2013 y 2017 formó parte del grupo de novelistas de esa ciudad.

Patricia Lucrecia Berho Moreno
Patricia Lucrecia Berho Moreno

Es miembro activo de SADE Mercedes, creadora de un taller de letras para adultos mayores y, desde 2014, dicta un taller de lectura infantil. Integra los grupos Arteat, Mujeres leen a Avecillas y M.I.E.L. Ha publicado, entre otros títulos, Las Brujerías Brujan, Pasando lista un día cualquiera, … ya bien entrada la noche…, De la mujer que fuma en la esquina y Bocetos de una época.

Poemas de Patricia Lucrecia Berho Moreno

 

De la Mujer que fuma en la Esquina

 

La mujer que fuma en la esquina

es digna del mundo goyesco

busca un motivo para la risa

que se resbala asqueroso como babosa

por su pelo duro y del negro que imaginas

firmeza en sus pies

tiene un nombre dulce

—antítesis de su coraza—

están sus hijes y la contratan para cuidar otros

hijes

la mujer parada en la esquina resplandece

cuando enciende

el cigarrillo

habla fuerte

se saca la pereza

y

se pierde en

se pierde

se

 

 

De la mujer que fuma en la esquina

 

 

Hay algo sensual

cuando se ríe a carcajadas

jarra en mano

cuenta de su derrotero

a voz relinche

—todo huele a presagios—

 

luego

se le escapa una lágrima

que los cercanos no interpretan

sola ella

frente al espejo la recoge

 

todo es grave

—se dice—

pero no hay lugar para el miedo.

 

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Luisa Machacón

Es una escritora y fotógrafa colombiana radicada en los Países Bajos. Con una maestría en Estudios Latinoamericanos, su obra explora la memoria, el cuerpo, la tierra y los rituales del cuidado a través de la poesía y el relato visual. Es autora del poemario No guardamos las semillas (2023), publicado en Colombia por la editorial Escarabajo.

Luisa Machacón
Luisa Machacon

También desarrolla proyectos interdisciplinares como Before the Farewell to Arms, sobre la vida cotidiana de excombatientes de las FARC-EP, y We Care, que entrelaza fotografía y poesía en torno al cuidado y la memoria entre generaciones. We Care ha recorrido espacios en los Países Bajos e Italia y fue finalista del Premio Roma Fotografia 2025.

 

Poemas Luisa Machacón

 

Las Raíces

 

El tambor cuenta historias de tierras lejanas

Un viaje de siglos cuya sangre

fluye ahora en las calles de mi ciudad

Dentro de ella

y dentro de mí

Bailamos en la plaza

en el salón

Bailamos

Y vuelven los espíritus de la antigua madre

Algún día, en un

lumbalú

pienso

regresarán a donde pertenecen

 

Recogiendo Semillas

 

Te voy a escribir un poema

porque escribirte un libro

todavía me queda difícil

Me has hecho buscarte

entre los fantasmas de los muertos en Colombia

Veo aparecer tu alma entre los helechos

escapando

dejándome otra vez en la búsqueda de tus pasos

No sé si éstas aquí

O solo queda tu memoria en las mentes

de quienes no se atreven a mencionarte

O entre las líneas que encuentro al presionar Control + F

y escribir tu nombre

¿Por qué me contaste tu historia a medias?

Uno no siembra una semilla

para dejarla morir.

 

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Daniela E. Gonzales M.

Es una escritora boliviana nacida en julio de 1992 en La Paz, conocida por el pseudónimo Dany Mirage. Es bachiller en Humanidades por el Colegio La Salle de La Paz y licenciada en Comunicación Social por la Universidad Católica Boliviana San Pablo. Publicó su primer poemario, Los expelidos versos de una Millennial: El Hueco, en 2021, y en 2025 dio a conocer Supernova a la inversa: El renacer de una diosa.

Daniela E. Gonzales M.
Daniela E. Gonzales M.

En 2024 inició la serie de cuentos de misterio CATFISH BOLIVIA y recibió el Galardón AIPI a la Gestión y Diversidad Cultural en Bolivia. Ese mismo año, su relato testimonial “La chica en mi pantalla” obtuvo una mención especial en el concurso FES. En 2025 ganó el Premio Eduardo Abaroa y actualmente integra el Consejo Internacional de las Culturas, coordina el Círculo de Escritores y Autores de Bolivia y asesora proyectos editoriales.

Poemas de Daniela E. Gonzales M.

 

En verde

 

Quisiera tenerte ahí en verde,

por siempre.

 

Disponible por siempre,

para tentarme,

para tentarte, para hablarte.

Para amarte.

En verde como siempre,

como antes.

 

En verde.

 

Sabiéndote vivo,

en verde.

Sabiéndote atento,

en verde.

 

Soñándote,

quizás demasiado,

quizás sin respuestas,

pero en verde.

 

Al final fue lo más cerca que te tuve,

así:

conectado.

Así en verde…

 

(Poema En Verde P. 24 del poemario: Los Expelidos versos de una Millennial: El Hueco)

 

Los emisarios

 

Han venido los emisarios del universo a burlarse de mí una vez más…

Han venido.

 

No le hallo sentido a sus regresos.

¿Qué busca el emisario uno?

¿Qué busca el dos?

Turbar mis aguas, eso buscan…

Eso quiere el universo…

 

Los emisarios me recuerdan quién he sido.

Como si yo, a diario, no lo hiciera ya.

Me recuerdan lo evidente.

Como las carnes de mi rolliza cintura

que ahora sólo rebalsan en esos viejos pantalones que no cierran más.

Como las marcas que ahora se hacen en mi frente al ver las sorpresas llegar.

 

Los emisarios pretenden que mis modos sean los de antes.

Los emisarios, con quienes bailé, me invitan a rancios y envejecidos bailes.

 

¡Tontos emisarios!

¿No comprenden que ya no hay de ella,

de esa estrella,

ni un destello?

Lo he comprendido yo.

Hace más de una cuarentena,

cuando en mis ojos frente al espejo ya no hubo centella.

Cuando las luces del mundo comenzaron a broncear mi piel nívea.

Cuando las danzas de los buenos amantes dejaron de encender mi llama interna.

 

Marchita flor,

extinta estrella,

esa es ella, que fui yo.

 

Mientras los emisarios sueñan con su olor y añoran su calor, yo me voy.

 

¿Es temor?

¡Es tormenta!

 

Es el peso del universo en espera…

¿Qué desea?

Turbar mis aguas, quebrar mi calma.

Repuntar la historia voluntariamente negada.

¿Una supernova a la inversa?

El renacer de una estrella.

 

(Poema Los emisarios P. 29 del poemario Supernova a la inversa: El renacer de una Diosa)

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Ainhoa Escarti

Es una escritora y articulista nacida en Cádiz. Con una formación académica en Historia, Filosofía, Sociología y Antropología, aporta una mirada amplia y reflexiva a su producción narrativa. Su trayectoria destaca también en el ámbito digital, donde ha superado los dos millones de descargas, y ha cultivado géneros como el terror, el microrrelato y la narrativa contemporánea.

Ainhoa Escarti
Ainhoa Escarti

Entre sus publicaciones más destacadas se encuentran La muchacha de la ventana y Todas las cosas que escribí cuando ninguno de ellos miraba. Además de su labor creativa, mantiene una presencia constante en medios de comunicación como columnista de opinión y colaboradora en diversas revistas culturales de España y Latinoamérica.

Poemarios de Ainhoa Escarti

 

Miedo en el muro menguante

 

Bajo mis pies que hacen equilibrios

en el muro menguante,

veo la naturaleza que ha devorado

restos que dejaron los humanos.

Gateo con resignación por los muros,

alguien me sujeta la mano,

recuerdo su cabello rizado,

él no me recordará.

Pero cuando el miedo a caer oprime

no se olvida la mano que acoge

aunque sea la bondad de un extraño de noche.

Veo el caudal del río,

todos corren.

Me quedé en una roca

mirando la puntera de mis zapatillas algo rotas.

No iré a salpicar a nadie en el agua.

No tengo miedo de ahogarme

pero sí de ser juzgada.

Recuerdo con los dientes apretados

todas las veces que el mundo me recordó

que no debía existir en este cuerpo mío

que no es disfraz sino templo divino

al que ahora le rezo,

se vea como se vea.

Fluctuaciones que no odio

y acepto con el corazón lleno.

Porque todos tenemos derecho

a existir y vivir

con letras de neón

salpicando todo alrededor.

 

Pólvora en las manos

 

Tengo pólvora en las manos,

hagamos fuegos artificiales de colores.

Reguemos el cielo con sabiduría ancestral,

nos quedaremos en el margen del camino

viendo lo efímero de nuestra obra pasar.

 

Nos veo sentados

marcando el cielo de estrellas artificiales.

Me pides que te bese

y convertimos nuevamente la pólvora

en magia de esa que no se repite.

 

Tengo pólvora en las manos

y el ánimo haciéndome cosquillas.

Hoy no será de esos días:

no la usaré para sabotearme.

 

Hoy hagamos fuegos artificiales.

Mañana,

si las curvas del camino cambian,

límpiame la pólvora.

 

Deseo usarla solo para convertir el cielo

en testimonio de mis bondades.

 

Guárdame como un ángel:

aquel que debí tener

y nunca conocí.

Guárdame

y no me dejes usar mal

todo lo que mi mente me da.

 

Redes de Ainhoa Escarti

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  • Threads: @ainhoa.escarti

Patricia Moreno Liñán

Es una escritora con trayectoria en la poesía contemporánea, de estilo lírico y con influencia mística. Especializada en gestión cultural, coordinación de proyectos literarios y dinamización de espacios creativos, ha publicado Sentimientos: Érase una vez las estaciones (2019), La cuerda de los elementos (2021), (r)Evolución (2023) y Llueve en los columpios, en edición digital.

Patricia Moreno Liñán
Patricia Moreno Liñán

Su obra también forma parte de antologías como Versos al aire IV, Semper Verbum I y II, Casa de Córdoba. Volumen IV y Suicidio salió del grupo. Ha participado en espacios como el Ateneo de Madrid, la Feria del Libro de Madrid, Expoesía Soria y el Festival Saelices Versum. Actualmente coordina el ciclo Poesía con Paty, imparte un taller en Grupo Cero y desarrolla proyectos culturales y editoriales.

Poemas de Patricia Moreno Liñán

 

Columpios rotos

(Poema del libro La cuerda de los elementos)

 

En el patio del colegio

Solo quedan columpios rotos

Desvanece todo juego.

Y el cielo es una acuarela

Que enmaraña el tiempo

En sonrisas de plata,

Inertes besos de plomo

Que esbozan en la cuna

De la niñez, olvidar,

Que llueve sobre mojado

Entre las fotografías

De una memoria que astilla

Virtuosa el tobogán.

Cicatriz sobre el parque

Yemas del tiempo sitibundas

Llenas de sueños infantiles.

 

Las redes de tu mentira

 

Reconóceme,

grandiosa pupila del ocaso.

Reconoce,

que ya no piensas en mi nostalgia.

Que las estrellas arden

entre los versos más inmensos

de la infinidad.

Reconóceme, soledad, llévame en tu seno.

 

¿Ya no piensas en mí?

 

—No lo haces como antes de la lluvia—

 

Ahora no cantas tras el brillo de los pájaros

en la alcoba, ni en las briznas del destino,

sobre los ecos de las primeras puertas

al abrirse, en los primeros puertos,

los soplos, ni en los remolinos de la rota voz.

Las hambrientas mejillas

de la niña que se fue,

de la que ya no fue ruido,

breve triunfo ahora yerto.

 

Reconóceme

entre tus sombras, en los coágulos

de la espuma, entre los tétricos campos

que llevan a tu averno.

En los huecos de la hoguera

donde quema ausencia,

en las briznas de la metralla, rolar pura

entre los flecos del formón.

Y en las cenizas renacer de una crisálida.

 

Me encuentro sin calavera,

llena de cascabeles mudos, engañaste

mis ganas, inyectaste tu sangre,

ofrenda que, a mis días,

en las redes de tu mentira.

 

Crees que me persigues en sueños,

en anhelos de otra vida.

¡Oh, cuadro vacío de hálitos!

Que me atrapan tus pies descalzos,

en enlunados velos.

 

La amistad también pesa, amiga,

también duele y canta a la luna

si se requiere.

Y puede ser, todas aquellas cosas

que creíamos hojas del rosal,

que brotan cerca del manantial más puro,

más vivo, más prístino.

 

Reconócelo.

Piensas en mi como adverbio

pero de un lugar muy lejano.

Creerás en dos terrones de azúcar,

en dos gotas de miel,

pero tras pasar la verja

comprobarás

que se diluyó todo ese amor.

Toda esa historia naranja del melocotón,

su dulzor fermentó.

 

¿Y no es verdad,

que nos imaginas como dos pompas

de jabón que suben al cielo,

encontrándose en la cima?

 

El viaje fugaz

de dos perlas de agua

en el ventanal que se separan.

Aquella burbuja explotó,

sobre la médula del tímpano,

entre aguas insobornables.

 

Reconoce, querida soledad,

que aún me quieres entre tus brazos,

que añoras el calor de mis manos

y asiar mi cuerpo junto a ti.

 

Búscame,

te estaré esperando

donde el colibrí alimenta del néctar

entre el verde de su plumaje.

Redes de Patricia Moreno Liñan

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  • Instagram: @patylinaan

Ana Valín García

Ana Valín García, conocida como Mirlo Blanco, nació en Lugo, Galicia, España, en 1980. Desde niña encontró en la escritura un recurso terapéutico para comprenderse y vincularse con el mundo. A los nueve años, tras recibir un diagnóstico de TDAH, comenzó a jugar con las rimas, a leer a Gloria Fuertes y a escribir sobre la naturaleza, la nostalgia y el silencio como forma de calma interior. Estudió Periodismo y Magisterio, y actualmente compagina su labor como maestra de educación infantil con una escritura de tono intimista.

Ana Valín García
Ana Valín García

Su obra aborda temas como la maternidad, la depresión posparto, el duelo de separación, el vínculo entre animales y seres humanos y el ecologismo. En 2016 escribió la novela surrealista El vals de las hormigas. En 2024 publicó su primer poemario, La muerte de Alicia (o el ocaso), y recibió el segundo premio de poesía María Mariño. En 2025 apareció En las latitudes de un miedo políglota. Actualmente participa en recitales y eventos poéticos.

Poemas de Ana Valín García

 

Opacos

 

Huyo de aquello que parece demasiado…

sólido.

Huyo,

porque lo sólido es compacto.

No admite cambios.

No sabe a nubes

y cacarea desde lejos

una letanía que no sé traducir,

al lenguaje de los niños.

 

Esta mañana he sembrado mis campos poéticos

desde la ventana,

lanzando migas de pan

sostenidas en el remanso de la falda,

igual que sostengo el peso de mi hijo Leo,

que es liviano,

y el de esta imaginación,

que a veces suena a surcos de avión

haciendo invisibilidades en el cielo.

 

Y me pregunto luego,

si los perros aplaudirán

cuando acabe estos pensamientos,

o si las personas ladrarán

cuando desde lejos se hagan conscientes

de que ya no puedo disparar más versos porque tengo sueño;

porque las formas del día saliendo por detrás de la montaña me recuerdan a un enemigo sutil

y me he dado cuenta…

de que reniego de la opacidad.

 

 

Yo, en el espejo

 

Hay unas vistas magníficas

desde el balcón de tus ojos,

pero solo cuando no estás triste

y me miras directamente

-que no discretamente-

y sin temblores de Mirlo ennegrecido.

 

Y sí. Es cierto.

Lo admito.

Me vuelvo a mirar al espejo,

pero no para contar los nuevos surcos del reflejo,

ni para medir el tránsito de las hojas cayendo fuera

hasta despellejar a los árboles por completo.

 

Estoy indecisa, sin embargo,

sobre si me gusto o no,

sobre si debo brindar con un vaso relleno de humo

o relleno de lluvia;

sobre si es necesario beber

y luego estampar el cristal contra el suelo.

 

¡Qué dolor!

¡Qué terrible los pedazos sobre las baldosas

en un mapamundi tan fragmentado!

Esa redondez de lo intacto se fue.

Ya no está

y me siento de pronto; terriblemente desapasionada.

 

Al otro lado del espejo

no puedo distinguir mi corazón.

No sé si se tensa y se destensa

a buen ritmo,

o en el letargo del silencio,

tal vez piense en pararse un rato a descansar.

 

¡Por Dios, qué miedo!

Mi ansiedad no lleva los candados puestos hoy.

Me olvidé de imaginarla con grilletes

y ahora golpea desde dentro

con la pesadez de los pétalos

de una flor invernal.

 

Se me parte la imagen sin remedio.

A cuchillazos el temor de un futuro incierto

se abre camino frente a mí.

Me he vuelto a mirar en esa superficie superficial

y está claro;

que he hecho muy mal.

 

Redes de Ana Valín García

  • Threads: @anavalingarcia
  • Instagram: @anavalingarcia

Natalia Jaramillo

Es una escritora, editora y tallerista nacida en Envigado en 1977. Es licenciada en Español y Literatura por la Universidad de Antioquia, tiene estudios en Gestión Cultural por la Universidad EAN y es magíster en Escrituras Creativas por la Universidad EAFIT. Ha desarrollado una trayectoria sostenida tanto en la creación poética como en la formación de lectores y escritores.

Natalia Jaramillo
Natalia Jaramillo

Su obra explora el cuerpo, la memoria y las relaciones humanas desde una voz directa y rítmica, en la que la experiencia íntima dialoga con temas como la fragilidad, la violencia, el deseo y la permanencia. En su poética, lo doméstico y lo cotidiano adquieren una dimensión simbólica. Ha publicado Poemas para matar a un hombre (1999), Poecitas (2013), Golosinas para comer con las manos sucias (2017), Toda la sangre que nos queda (2019), Colección de piedras robadas (2022) y Remedios para enfermedades incurables (2025). Su obra ha sido incluida en revistas, antologías y festivales de América Latina y Europa.

Poemas de Natalia Jaramillo

 

Flores de verdad

(De Colección de piedras robadas)

 

A veces creo que no tengo derecho al amor,

que eso solo les pertenece a las muchachas

que no son de calle.

Tanto cemento lo deja a uno gris, extraño, taciturno.

Hace tiempo un muchacho se enamoró de mí,

me regalaba flores de verdad todos los domingos,

no me importaba que fueran robadas a la muerte.

De mi cintura salían colores y sonrisas limpias,

creí que por fin iba a ser

esa palabra que no puedo decir.

Pero la vida cambió los besos que me daba

por todas las lágrimas que ya no tengo.

Esas flores de verdad

fueron presagio de un destino fúnebre.

El amor acabó por unas manos más precisas

y un cuchillo más grande.

Últimamente

sirvo tinto todas las mañanas

en una cafetería de La Playa,

pago la pieza, compro lo necesario para la comida

y una Coca-Cola.

Le llevo flores de verdad al muchacho que me quiso.

Ojalá que alguien las robe

y le paguen con besos el delito.

 

Nunca más

(De Remedios para enfermedades incurables)

 

Después de reconocer que ya no es tu lugar,

que el amor no agrieta ni violenta

no llores, no grites, no desprecies la cama,

no rompas las cortinas, ni las fotos.

Remángate la falda y préndele fuego a todo,

que arda hasta que se consuman

los recuerdos, las risas,

todos los golpes.

Tras el vaho humeante del pasado

sírvete una dulce taza de chocolate

con cacao colombiano,

la sangre que corre entre su semilla,

será tu fuerza.

Tómalo lentamente

mientras todo arde,

mientras la triste realidad se esfuma.

Con las cenizas,

ve al cementerio más cercano.

Busca al ángel andrógino y estéril

—como el futuro que quedó enredado en alguna parte

y que ya no esperas—

estará cerca

inmóvil en una columna nauseabunda.

Pon lo que queda bajo sus pies

y susúrrale…

Nunca más.

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