La poesía escrita por mujeres ocupa un lugar central en la tradición hispana. A lo largo del tiempo, muchas autoras han construido una obra decisiva para la lengua y para la historia literaria en español. Desde Safo, como referencia fundacional de la lírica, hasta figuras como Gabriela Mistral, Alfonsina Storni y Alejandra Pizarnik, la poesía femenina ha dado forma a una expresión rica, rigurosa y profundamente personal.
Leer a estas poetas permite recorrer distintas formas de entender el mundo, la intimidad, el deseo, el dolor, la identidad y el lenguaje. Asimismo, cada una aporta una visión particular y una manera propia de trabajar el verso. En este recorrido reunimos diez poetisas de habla hispana cuya obra permite apreciar la amplitud, la fuerza y la vigencia de una tradición poética esencial.
Elizabeth Vivas
Es una poetisa nacida el 24 de noviembre de 1951 en Caracas, Venezuela. Integró la Unión Hispanoamericana de Escritores entre 2008 y 2009, formó parte del Club de las Poetisas entre 2010 y 2012 y participó en las plataformas Poetas del Mundo y Poesía Iberoamericana. En 2011, su poema Sola con la luna fue escogido por la revista chilena El Faro.
Fue organizadora del Primer Encuentro Intercontinental de Poetisas, realizado en 2012 en el Centro Cultural Omar Carreño, y en 2013 cofundó el movimiento Mujeres en Versos de la Isla de Margarita. Entre 2011 y 2018 participó en círculos, centros culturales, teatros y homenajes poéticos. Publicó Mi musa se fue con mi amante en 2018 y una segunda edición en 2023.
Poemas de Elizabeth Vivas
Camino de sauces
Mi pensamiento flota
el aire lo disuelve
no hay mucho que armar sobre este puente débil
El silencio ensordece
la realidad es un altar de un tiempo lejano
Un camino de sauces me acompaña
aquí
entre fuga de aromas
Los latidos perdieron el dolor
vengo a devolverte los delfines de mi vientre
Sonreiré
como al principio
con mis ojos naciendo
y mis manos palpitando
El tantra de tus ojos
De mis ojos
de lo profundo
escapan nubes grises
Mi pensamiento va como reloj
desapareciendo mi sonrisa bajo relámpagos
cada tic tac se escucha como trueno
Dentro
en la sangre
en una balsa
reposan caracoles llenos de secretos
Todo lo que he dicho
—y aquello que no—
danza en un trampolín hasta mis entrañas
acabando con los delfines que me anidan
Busco al tantra de tus ojos en la luz perdida de mi piel
que también llora
junto a las manecillas que
—indetenibles—
me acorralan
Redes de Elizabeth Vivas
- Facebook: Elizabeth Vivas
- Instagram: @elivivpoesia
- Threads: @elivivpoesia
Gisela Orta Trujillo (Sheyla Falcony)
Es una educadora venezolana con amplia trayectoria en los niveles de enseñanza básica, media y universitaria de su país, donde acumuló más de treinta años de experiencia profesional. Obtuvo el título de licenciada en Educación en 1972 por la UCV, en Caracas, y cursó dos estudios de posgrado en la UNESR, también en Caracas: uno en Andragogía y otro en Gerencia Educativa.
Su incursión en la poesía, bajo el seudónimo Sheyla Falcony, tuvo lugar entre 1996 y 2000, como una etapa breve pero significativa dentro de su trayectoria. En ese período reunió un cuaderno de sesenta poemas, guiada por Juan Calzadilla en talleres de la Fundación Celarg entre 1997 y 1998. Años después, impulsada por Ana Suárez, Elizabeth Vivas y Juan Ortiz, rescató esos textos y los llevó al poemario Huellas.
Poemas de Gisela Orta Trujillo
Mundo de silencio
Hoy: cosecho mi sueño pasional
pasando bajos los senderos de tu
calor;
túnica suave que me cubre
con tu miel y tu fuego.
Me lleno de piedras vibrantes,
color carmesí,
y esencia de flores místicas.
Soy tu libertad:
atmósfera de triunfo,
altar mayor,
compás de cantos,
tibias sílabas de oración virginal.
Hoy: me vuelvo eterna para resucitar
en tu amor.
Cesan las calamidades y llego a ti,
vestida de luz multicolor,
susurrando coplillas de amor.
Verso sagrado
Cordura de voz misteriosa,
se disuelve ese yo ambicioso,
soberbio,
bajo el manto de horas
interminables.
Se destierran los miedos,
colma la alegría,
queda atrás el solitario penitente
que alojó su yo en excesos,
en rituales,
fervor de triunfo.
Ayer,
enorgullecía de ser siempre así,
el mozo más adelantado,
cumplido,
sabio.
Hoy,
es ayuno de paz,
sereno,
rosario,
capaz de aniquilar
poco a poco los trastos del pasado.
Hoy es verso sagrado
salido del todo,
de la nada,
engendrado en follaje cándido.
De tiempo en tiempo
siento la hondura
de esa voz misteriosa,
proviene suavemente,
tan suavemente
que apenas se distingue.
Hoy sólo escucho,
sin reproches,
con expresión curiosa regocijada,
entonces canto.
Redes de Gisela Orta Trujillo
- Facebook: Sheyla Falcony
- Instagram: @SheylaFalcony
Paula Julieta Orta Osilia
Es una poetisa nacida el 24 de abril de 1956 en Caracas, Venezuela. Publicó su primer poemario, Regalo a las Madres, en 1979. En 1995 fijó residencia en la Isla de Margarita, donde desarrolló una activa participación en el ámbito literario, integró el Club de las Poetisas y debutó en el Primer Encuentro Intercontinental de Poetisas, realizado en el Centro de Artes Omar Carreño.
También cofundó el movimiento Mujeres en Verso, dedicado a las artes integradas, y participó en recitales y homenajes literarios en Venezuela y España. Estudió Artes Escénicas en el Teatro Simón Bolívar, asistió a talleres de creación y narrativa, y ha publicado poemarios y colaboraciones en antologías de ambos países. Desde 2016 reside en España y actualmente vive en Barcelona.
Poemas de Paula Julieta Orta Osilia
Madrugada
Llovieron los caracoles,
¡las enramadas crujieron!,
se despertaron las alas
que volarán hacia el norte.
Pájaros de mi terruño,
¿por qué abandonan sus nidos?,
¿acaso ya en su memoria
no existe infancia ni pueblo?
¿Será que tanto he cambiado
que se me esfumó el recuerdo?
Lucero que ya no alumbras,
¿a dónde fuiste, lucero?
En el sopor de mis sueños,
el mar se lleva el velero,
las estrellas se han dormido,
la pluma tiembla en mis dedos.
Amor lozano y sereno,
amor de cantos y versos,
¿por qué no te despediste?,
¿no te dolió mi desvelo?
Dolor que crece en el pecho
como un lacerar de huesos,
mis pasos lerdos se alejan
tras el farol de tus besos.
Se va mi juventud
¡Se va mi juventud con tanta prisa!,
como las aves volando en primavera,
como se van las hojas con la brisa
en el otoño, una tarde cualquiera.
¡Se va mi juventud!, ¡y ante el espejo
miro la huella que deja en mis ojeras!,
las tristezas del ayer como un reflejo
de cada lágrima vertida en ellas.
¡Se va mi juventud!, ¡cuánta añoranza!,
momentos de dicha y de melancolía,
suaves arpegios trajeron la esperanza
cuando mi vida perdía su fantasía.
¡Se va mi juventud!, y, sin embargo,
me siento plena de amor y agradecida,
porque en cada minuto que fue amargo
¡un dulce néctar mitigó mi herida!
¡Se va mi juventud!, y yo me inclino
ante los sueños que vivo todavía,
porque sé que en mi vida y mi destino
¡hay un destello de luz y de poesía!
¡Se va mi juventud!, y aunque he llorado,
no morirá en mi alma la alegría
si en cada amanecer tus ojos claros
¡me miran hondo como el primer día!
Redes de Paula Julieta Orta Osilia
- Facebook: Florecer de Poesía
- Threads: @paulaortaosilia
- Instagram: @paulaortaosilia
- TikTok: @poemasyvidapaulaortaosil
Patricia Lucrecia Berho Moreno
Es una poetisa, docente y mediadora de lectura nacida el 19 de marzo de 1968 en Lobos, provincia de Buenos Aires. Se formó como maestra especializada en educación primaria y especial, cursó psicopedagogía y desarrolló su trabajo también como psicóloga social y psicodramatista. Entre 2000 y 2010 integró el Círculo de Escritores de Lobos, y entre 2013 y 2017 formó parte del grupo de novelistas de esa ciudad.
Es miembro activo de SADE Mercedes, creadora de un taller de letras para adultos mayores y, desde 2014, dicta un taller de lectura infantil. Integra los grupos Arteat, Mujeres leen a Avecillas y M.I.E.L. Ha publicado, entre otros títulos, Las Brujerías Brujan, Pasando lista un día cualquiera, … ya bien entrada la noche…, De la mujer que fuma en la esquina y Bocetos de una época.
Poemas de Patricia Lucrecia Berho Moreno
De la Mujer que fuma en la Esquina
La mujer que fuma en la esquina
es digna del mundo goyesco
busca un motivo para la risa
que se resbala asqueroso como babosa
por su pelo duro y del negro que imaginas
firmeza en sus pies
tiene un nombre dulce
—antítesis de su coraza—
están sus hijes y la contratan para cuidar otros
hijes
la mujer parada en la esquina resplandece
cuando enciende
el cigarrillo
habla fuerte
se saca la pereza
y
se pierde en
se pierde
se
De la mujer que fuma en la esquina
Hay algo sensual
cuando se ríe a carcajadas
jarra en mano
cuenta de su derrotero
a voz relinche
—todo huele a presagios—
luego
se le escapa una lágrima
que los cercanos no interpretan
sola ella
frente al espejo la recoge
todo es grave
—se dice—
pero no hay lugar para el miedo.
Redes de Patricia Lucrecia Berho Moreno
- Facebook: @patriciaberho
- Instagram: @patriciaberho
- YouTube: @patriciaberho
Luisa Machacón
Es una escritora y fotógrafa colombiana radicada en los Países Bajos. Con una maestría en Estudios Latinoamericanos, su obra explora la memoria, el cuerpo, la tierra y los rituales del cuidado a través de la poesía y el relato visual. Es autora del poemario No guardamos las semillas (2023), publicado en Colombia por la editorial Escarabajo.
También desarrolla proyectos interdisciplinares como Before the Farewell to Arms, sobre la vida cotidiana de excombatientes de las FARC-EP, y We Care, que entrelaza fotografía y poesía en torno al cuidado y la memoria entre generaciones. We Care ha recorrido espacios en los Países Bajos e Italia y fue finalista del Premio Roma Fotografia 2025.
Poemas Luisa Machacón
Las Raíces
El tambor cuenta historias de tierras lejanas
Un viaje de siglos cuya sangre
fluye ahora en las calles de mi ciudad
Dentro de ella
y dentro de mí
Bailamos en la plaza
en el salón
Bailamos
Y vuelven los espíritus de la antigua madre
Algún día, en un
lumbalú
pienso
regresarán a donde pertenecen
Recogiendo Semillas
Te voy a escribir un poema
porque escribirte un libro
todavía me queda difícil
Me has hecho buscarte
entre los fantasmas de los muertos en Colombia
Veo aparecer tu alma entre los helechos
escapando
dejándome otra vez en la búsqueda de tus pasos
No sé si éstas aquí
O solo queda tu memoria en las mentes
de quienes no se atreven a mencionarte
O entre las líneas que encuentro al presionar Control + F
y escribir tu nombre
¿Por qué me contaste tu historia a medias?
Uno no siembra una semilla
para dejarla morir.
Redes de Luisa Machacón
- Instagram: @luisa.machacon
- Threads: @luisa.machacon
- LinkedIn: Luisa Machacón
Daniela E. Gonzales M.
Es una escritora boliviana nacida en julio de 1992 en La Paz, conocida por el pseudónimo Dany Mirage. Es bachiller en Humanidades por el Colegio La Salle de La Paz y licenciada en Comunicación Social por la Universidad Católica Boliviana San Pablo. Publicó su primer poemario, Los expelidos versos de una Millennial: El Hueco, en 2021, y en 2025 dio a conocer Supernova a la inversa: El renacer de una diosa.
En 2024 inició la serie de cuentos de misterio CATFISH BOLIVIA y recibió el Galardón AIPI a la Gestión y Diversidad Cultural en Bolivia. Ese mismo año, su relato testimonial “La chica en mi pantalla” obtuvo una mención especial en el concurso FES. En 2025 ganó el Premio Eduardo Abaroa y actualmente integra el Consejo Internacional de las Culturas, coordina el Círculo de Escritores y Autores de Bolivia y asesora proyectos editoriales.
Poemas de Daniela E. Gonzales M.
En verde
Quisiera tenerte ahí en verde,
por siempre.
Disponible por siempre,
para tentarme,
para tentarte, para hablarte.
Para amarte.
En verde como siempre,
como antes.
En verde.
Sabiéndote vivo,
en verde.
Sabiéndote atento,
en verde.
Soñándote,
quizás demasiado,
quizás sin respuestas,
pero en verde.
Al final fue lo más cerca que te tuve,
así:
conectado.
Así en verde…
(Poema En Verde P. 24 del poemario: Los Expelidos versos de una Millennial: El Hueco)
Los emisarios
Han venido los emisarios del universo a burlarse de mí una vez más…
Han venido.
No le hallo sentido a sus regresos.
¿Qué busca el emisario uno?
¿Qué busca el dos?
Turbar mis aguas, eso buscan…
Eso quiere el universo…
Los emisarios me recuerdan quién he sido.
Como si yo, a diario, no lo hiciera ya.
Me recuerdan lo evidente.
Como las carnes de mi rolliza cintura
que ahora sólo rebalsan en esos viejos pantalones que no cierran más.
Como las marcas que ahora se hacen en mi frente al ver las sorpresas llegar.
Los emisarios pretenden que mis modos sean los de antes.
Los emisarios, con quienes bailé, me invitan a rancios y envejecidos bailes.
¡Tontos emisarios!
¿No comprenden que ya no hay de ella,
de esa estrella,
ni un destello?
Lo he comprendido yo.
Hace más de una cuarentena,
cuando en mis ojos frente al espejo ya no hubo centella.
Cuando las luces del mundo comenzaron a broncear mi piel nívea.
Cuando las danzas de los buenos amantes dejaron de encender mi llama interna.
Marchita flor,
extinta estrella,
esa es ella, que fui yo.
Mientras los emisarios sueñan con su olor y añoran su calor, yo me voy.
¿Es temor?
¡Es tormenta!
Es el peso del universo en espera…
¿Qué desea?
Turbar mis aguas, quebrar mi calma.
Repuntar la historia voluntariamente negada.
¿Una supernova a la inversa?
El renacer de una estrella.
(Poema Los emisarios P. 29 del poemario Supernova a la inversa: El renacer de una Diosa)
Redes de Daniela E. Gonzales M.
- Instagram: @dany_mirage
- Tik tok: @danymirage
- Facebook: @DanyMirage
- YouTube: @danymirage72
Ainhoa Escarti
Es una escritora y articulista nacida en Cádiz. Con una formación académica en Historia, Filosofía, Sociología y Antropología, aporta una mirada amplia y reflexiva a su producción narrativa. Su trayectoria destaca también en el ámbito digital, donde ha superado los dos millones de descargas, y ha cultivado géneros como el terror, el microrrelato y la narrativa contemporánea.
Entre sus publicaciones más destacadas se encuentran La muchacha de la ventana y Todas las cosas que escribí cuando ninguno de ellos miraba. Además de su labor creativa, mantiene una presencia constante en medios de comunicación como columnista de opinión y colaboradora en diversas revistas culturales de España y Latinoamérica.
Poemarios de Ainhoa Escarti
Miedo en el muro menguante
Bajo mis pies que hacen equilibrios
en el muro menguante,
veo la naturaleza que ha devorado
restos que dejaron los humanos.
Gateo con resignación por los muros,
alguien me sujeta la mano,
recuerdo su cabello rizado,
él no me recordará.
Pero cuando el miedo a caer oprime
no se olvida la mano que acoge
aunque sea la bondad de un extraño de noche.
Veo el caudal del río,
todos corren.
Me quedé en una roca
mirando la puntera de mis zapatillas algo rotas.
No iré a salpicar a nadie en el agua.
No tengo miedo de ahogarme
pero sí de ser juzgada.
Recuerdo con los dientes apretados
todas las veces que el mundo me recordó
que no debía existir en este cuerpo mío
que no es disfraz sino templo divino
al que ahora le rezo,
se vea como se vea.
Fluctuaciones que no odio
y acepto con el corazón lleno.
Porque todos tenemos derecho
a existir y vivir
con letras de neón
salpicando todo alrededor.
Pólvora en las manos
Tengo pólvora en las manos,
hagamos fuegos artificiales de colores.
Reguemos el cielo con sabiduría ancestral,
nos quedaremos en el margen del camino
viendo lo efímero de nuestra obra pasar.
Nos veo sentados
marcando el cielo de estrellas artificiales.
Me pides que te bese
y convertimos nuevamente la pólvora
en magia de esa que no se repite.
Tengo pólvora en las manos
y el ánimo haciéndome cosquillas.
Hoy no será de esos días:
no la usaré para sabotearme.
Hoy hagamos fuegos artificiales.
Mañana,
si las curvas del camino cambian,
límpiame la pólvora.
Deseo usarla solo para convertir el cielo
en testimonio de mis bondades.
Guárdame como un ángel:
aquel que debí tener
y nunca conocí.
Guárdame
y no me dejes usar mal
todo lo que mi mente me da.
Redes de Ainhoa Escarti
- Instagram: @ainhoa.escarti
- Threads: @ainhoa.escarti
Patricia Moreno Liñán
Es una escritora con trayectoria en la poesía contemporánea, de estilo lírico y con influencia mística. Especializada en gestión cultural, coordinación de proyectos literarios y dinamización de espacios creativos, ha publicado Sentimientos: Érase una vez las estaciones (2019), La cuerda de los elementos (2021), (r)Evolución (2023) y Llueve en los columpios, en edición digital.
Su obra también forma parte de antologías como Versos al aire IV, Semper Verbum I y II, Casa de Córdoba. Volumen IV y Suicidio salió del grupo. Ha participado en espacios como el Ateneo de Madrid, la Feria del Libro de Madrid, Expoesía Soria y el Festival Saelices Versum. Actualmente coordina el ciclo Poesía con Paty, imparte un taller en Grupo Cero y desarrolla proyectos culturales y editoriales.
Poemas de Patricia Moreno Liñán
Columpios rotos
(Poema del libro La cuerda de los elementos)
En el patio del colegio
Solo quedan columpios rotos
Desvanece todo juego.
Y el cielo es una acuarela
Que enmaraña el tiempo
En sonrisas de plata,
Inertes besos de plomo
Que esbozan en la cuna
De la niñez, olvidar,
Que llueve sobre mojado
Entre las fotografías
De una memoria que astilla
Virtuosa el tobogán.
Cicatriz sobre el parque
Yemas del tiempo sitibundas
Llenas de sueños infantiles.
Las redes de tu mentira
Reconóceme,
grandiosa pupila del ocaso.
Reconoce,
que ya no piensas en mi nostalgia.
Que las estrellas arden
entre los versos más inmensos
de la infinidad.
Reconóceme, soledad, llévame en tu seno.
¿Ya no piensas en mí?
—No lo haces como antes de la lluvia—
Ahora no cantas tras el brillo de los pájaros
en la alcoba, ni en las briznas del destino,
sobre los ecos de las primeras puertas
al abrirse, en los primeros puertos,
los soplos, ni en los remolinos de la rota voz.
Las hambrientas mejillas
de la niña que se fue,
de la que ya no fue ruido,
breve triunfo ahora yerto.
Reconóceme
entre tus sombras, en los coágulos
de la espuma, entre los tétricos campos
que llevan a tu averno.
En los huecos de la hoguera
donde quema ausencia,
en las briznas de la metralla, rolar pura
entre los flecos del formón.
Y en las cenizas renacer de una crisálida.
Me encuentro sin calavera,
llena de cascabeles mudos, engañaste
mis ganas, inyectaste tu sangre,
ofrenda que, a mis días,
en las redes de tu mentira.
Crees que me persigues en sueños,
en anhelos de otra vida.
¡Oh, cuadro vacío de hálitos!
Que me atrapan tus pies descalzos,
en enlunados velos.
La amistad también pesa, amiga,
también duele y canta a la luna
si se requiere.
Y puede ser, todas aquellas cosas
que creíamos hojas del rosal,
que brotan cerca del manantial más puro,
más vivo, más prístino.
Reconócelo.
Piensas en mi como adverbio
pero de un lugar muy lejano.
Creerás en dos terrones de azúcar,
en dos gotas de miel,
pero tras pasar la verja
comprobarás
que se diluyó todo ese amor.
Toda esa historia naranja del melocotón,
su dulzor fermentó.
¿Y no es verdad,
que nos imaginas como dos pompas
de jabón que suben al cielo,
encontrándose en la cima?
El viaje fugaz
de dos perlas de agua
en el ventanal que se separan.
Aquella burbuja explotó,
sobre la médula del tímpano,
entre aguas insobornables.
Reconoce, querida soledad,
que aún me quieres entre tus brazos,
que añoras el calor de mis manos
y asiar mi cuerpo junto a ti.
Búscame,
te estaré esperando
donde el colibrí alimenta del néctar
entre el verde de su plumaje.
Redes de Patricia Moreno Liñan
- Threads: @patylinaan
- Instagram: @patylinaan
Ana Valín García
Ana Valín García, conocida como Mirlo Blanco, nació en Lugo, Galicia, España, en 1980. Desde niña encontró en la escritura un recurso terapéutico para comprenderse y vincularse con el mundo. A los nueve años, tras recibir un diagnóstico de TDAH, comenzó a jugar con las rimas, a leer a Gloria Fuertes y a escribir sobre la naturaleza, la nostalgia y el silencio como forma de calma interior. Estudió Periodismo y Magisterio, y actualmente compagina su labor como maestra de educación infantil con una escritura de tono intimista.
Su obra aborda temas como la maternidad, la depresión posparto, el duelo de separación, el vínculo entre animales y seres humanos y el ecologismo. En 2016 escribió la novela surrealista El vals de las hormigas. En 2024 publicó su primer poemario, La muerte de Alicia (o el ocaso), y recibió el segundo premio de poesía María Mariño. En 2025 apareció En las latitudes de un miedo políglota. Actualmente participa en recitales y eventos poéticos.
Poemas de Ana Valín García
Opacos
Huyo de aquello que parece demasiado…
sólido.
Huyo,
porque lo sólido es compacto.
No admite cambios.
No sabe a nubes
y cacarea desde lejos
una letanía que no sé traducir,
al lenguaje de los niños.
Esta mañana he sembrado mis campos poéticos
desde la ventana,
lanzando migas de pan
sostenidas en el remanso de la falda,
igual que sostengo el peso de mi hijo Leo,
que es liviano,
y el de esta imaginación,
que a veces suena a surcos de avión
haciendo invisibilidades en el cielo.
Y me pregunto luego,
si los perros aplaudirán
cuando acabe estos pensamientos,
o si las personas ladrarán
cuando desde lejos se hagan conscientes
de que ya no puedo disparar más versos porque tengo sueño;
porque las formas del día saliendo por detrás de la montaña me recuerdan a un enemigo sutil
y me he dado cuenta…
de que reniego de la opacidad.
Yo, en el espejo
Hay unas vistas magníficas
desde el balcón de tus ojos,
pero solo cuando no estás triste
y me miras directamente
-que no discretamente-
y sin temblores de Mirlo ennegrecido.
Y sí. Es cierto.
Lo admito.
Me vuelvo a mirar al espejo,
pero no para contar los nuevos surcos del reflejo,
ni para medir el tránsito de las hojas cayendo fuera
hasta despellejar a los árboles por completo.
Estoy indecisa, sin embargo,
sobre si me gusto o no,
sobre si debo brindar con un vaso relleno de humo
o relleno de lluvia;
sobre si es necesario beber
y luego estampar el cristal contra el suelo.
¡Qué dolor!
¡Qué terrible los pedazos sobre las baldosas
en un mapamundi tan fragmentado!
Esa redondez de lo intacto se fue.
Ya no está
y me siento de pronto; terriblemente desapasionada.
Al otro lado del espejo
no puedo distinguir mi corazón.
No sé si se tensa y se destensa
a buen ritmo,
o en el letargo del silencio,
tal vez piense en pararse un rato a descansar.
¡Por Dios, qué miedo!
Mi ansiedad no lleva los candados puestos hoy.
Me olvidé de imaginarla con grilletes
y ahora golpea desde dentro
con la pesadez de los pétalos
de una flor invernal.
Se me parte la imagen sin remedio.
A cuchillazos el temor de un futuro incierto
se abre camino frente a mí.
Me he vuelto a mirar en esa superficie superficial
y está claro;
que he hecho muy mal.
Redes de Ana Valín García
- Threads: @anavalingarcia
- Instagram: @anavalingarcia
Natalia Jaramillo
Es una escritora, editora y tallerista nacida en Envigado en 1977. Es licenciada en Español y Literatura por la Universidad de Antioquia, tiene estudios en Gestión Cultural por la Universidad EAN y es magíster en Escrituras Creativas por la Universidad EAFIT. Ha desarrollado una trayectoria sostenida tanto en la creación poética como en la formación de lectores y escritores.
Su obra explora el cuerpo, la memoria y las relaciones humanas desde una voz directa y rítmica, en la que la experiencia íntima dialoga con temas como la fragilidad, la violencia, el deseo y la permanencia. En su poética, lo doméstico y lo cotidiano adquieren una dimensión simbólica. Ha publicado Poemas para matar a un hombre (1999), Poecitas (2013), Golosinas para comer con las manos sucias (2017), Toda la sangre que nos queda (2019), Colección de piedras robadas (2022) y Remedios para enfermedades incurables (2025). Su obra ha sido incluida en revistas, antologías y festivales de América Latina y Europa.
Poemas de Natalia Jaramillo
Flores de verdad
(De Colección de piedras robadas)
A veces creo que no tengo derecho al amor,
que eso solo les pertenece a las muchachas
que no son de calle.
Tanto cemento lo deja a uno gris, extraño, taciturno.
Hace tiempo un muchacho se enamoró de mí,
me regalaba flores de verdad todos los domingos,
no me importaba que fueran robadas a la muerte.
De mi cintura salían colores y sonrisas limpias,
creí que por fin iba a ser
esa palabra que no puedo decir.
Pero la vida cambió los besos que me daba
por todas las lágrimas que ya no tengo.
Esas flores de verdad
fueron presagio de un destino fúnebre.
El amor acabó por unas manos más precisas
y un cuchillo más grande.
Últimamente
sirvo tinto todas las mañanas
en una cafetería de La Playa,
pago la pieza, compro lo necesario para la comida
y una Coca-Cola.
Le llevo flores de verdad al muchacho que me quiso.
Ojalá que alguien las robe
y le paguen con besos el delito.
Nunca más
(De Remedios para enfermedades incurables)
Después de reconocer que ya no es tu lugar,
que el amor no agrieta ni violenta
no llores, no grites, no desprecies la cama,
no rompas las cortinas, ni las fotos.
Remángate la falda y préndele fuego a todo,
que arda hasta que se consuman
los recuerdos, las risas,
todos los golpes.
Tras el vaho humeante del pasado
sírvete una dulce taza de chocolate
con cacao colombiano,
la sangre que corre entre su semilla,
será tu fuerza.
Tómalo lentamente
mientras todo arde,
mientras la triste realidad se esfuma.
Con las cenizas,
ve al cementerio más cercano.
Busca al ángel andrógino y estéril
—como el futuro que quedó enredado en alguna parte
y que ya no esperas—
estará cerca
inmóvil en una columna nauseabunda.
Pon lo que queda bajo sus pies
y susúrrale…
Nunca más.
Redes de Natalia Jaramillo
- Instagram: @nataliajaramillora
- Threads: @nataliajaramillora
- Facebook: Natalia Jaramillo