La escritora argentina Ariana Harwicz quedó fuera de la programación del Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades Cultur Alh de Granada pocos días antes del inicio de su segunda edición. La organización retiró su invitación después de recibir objeciones vinculadas con las posiciones públicas de la autora sobre el boicot cultural a Israel. La decisión provocó reacciones contrapuestas entre escritores e instituciones culturales, mientras la propia Harwicz denunció una exclusión por motivos ideológicos y por su identidad judía.
Por qué Cultur Alh retiró la invitación a Ariana Harwicz
Harwicz debía participar el 26 de septiembre en una conversación titulada Oponerse al mundo, junto con el escritor y gestor cultural Jesús Ortega. La actividad formaba parte de Cultur Alh, celebrado en Granada entre el 21 y el 27 de septiembre, con encuentros repartidos por distintos espacios de la ciudad. La Universidad de Granada había presentado el festival como una cita dedicada al intercambio entre creación contemporánea y pensamiento.
La codirección del festival explicó posteriormente que la invitación fue retirada tras recibir una carta de la Red Universitaria por Palestina de Granada y después de que grupos de lectura estudiantiles expresaran su rechazo a trabajar con textos de Harwicz. Según declaró Patricia Escalona a El País, la posición de la autora contra el boicot cultural a Israel estuvo en el centro de esas objeciones. La organización también argumentó que el encuentro estaba previsto en una plaza pública y que las protestas anunciadas podían impedir el desarrollo normal de la conversación.
Harwicz rechazó públicamente esa justificación. La autora afirmó que era contraria a excluir artistas por su nacionalidad y recordó que había mantenido una posición semejante frente a cancelaciones de creadores rusos después del inicio de la guerra en Ucrania. También declaró que interpretaba su propia exclusión como una forma de discriminación hacia una escritora judía. Esa interpretación fue cuestionada por quienes respaldaron la retirada de su invitación, de modo que el motivo y el alcance de la decisión continúan siendo objeto de disputa pública.
La Universidad de Granada se desmarca de la decisión
La controversia adquirió una dimensión institucional el 19 de septiembre, cuando la Universidad de Granada publicó un comunicado oficial para precisar su posición. El equipo de gobierno indicó que la decisión había sido adoptada exclusivamente por la dirección del festival y aclaró que no había sido aprobada ni respaldada por la universidad. La institución manifestó además su desacuerdo con la retirada de la invitación y defendió el pluralismo dentro del espacio universitario.
Las reacciones continuaron durante los días siguientes. Más de 350 escritores y figuras culturales firmaron inicialmente un manifiesto contrario a la exclusión, mientras John Banville decidió no acudir al festival. La carta defendía que las posiciones públicas de un autor no deberían determinar su presencia en un encuentro cultural. Posteriormente, otro documento reunió a más de 500 personas del ámbito cultural para respaldar a quienes habían reclamado la retirada de Harwicz y defender la legitimidad de la protesta vinculada con Palestina.
Esa sucesión de manifiestos convirtió el episodio en una controversia más amplia sobre programación cultural y libertad de expresión. Las posiciones siguen enfrentadas. Los firmantes críticos con la decisión consideran que retirar la invitación establece un precedente problemático para el intercambio entre autores con posturas divergentes, mientras el comunicado favorable a la exclusión presenta la protesta como una respuesta legítima frente a declaraciones que sus firmantes consideran incompatibles con el espacio cultural que buscaban defender.
Ariana Harwicz y una polémica que continúa después del festival
La discusión no terminó con el cierre de Cultur Alh el 27 de septiembre. Nuevos artículos y declaraciones aparecieron durante los días posteriores, y el caso alcanzó especial repercusión en Argentina, donde escritores y representantes del sector editorial se incorporaron al debate. El País Argentina informó el 25 de septiembre que una carta pública contraria a la exclusión ya reunía más de 400 firmas procedentes de posiciones políticas diversas.
Harwicz, nacida en Buenos Aires y residente en Francia desde hace años, es autora de novelas como Matate, amor, Precoz y Perder el juicio. Su trayectoria internacional incluye la candidatura de Die, My Love, traducción inglesa de Matate, amor, al International Booker Prize de 2018. Esa circulación previa explica que una alteración puntual de la programación de un festival español haya alcanzado rápidamente medios y escritores de distintos países.
A finales de septiembre, la controversia permanece abierta porque cada parte atribuye un significado diferente a la misma decisión. La Universidad de Granada dejó constancia formal de que no respaldó la exclusión, mientras las dos cartas públicas muestran que el desacuerdo atraviesa también al propio campo literario.