Nacida en La Asunción, en la Isla de Margarita, estado Nueva Esparta, Magaly Salazar Sanabria es una de las voces más sólidas y representativas de la poesía venezolana contemporánea. Su vida ha estado marcada por una vocación temprana hacia las letras, que con el tiempo se convirtió en un camino académico, creativo y de compromiso cultural.
Formación y vida académica
Salazar se graduó en Letras en la Universidad Central de Venezuela (1974). Años más tarde obtuvo el Magíster en Literatura Hispanoamericana en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL, 1992) y culminó estudios doctorales en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad de Barcelona (1985).
En 2012 alcanzó el grado de Doctora en Cultura y Arte para América Latina y el Caribe, también en la UPEL, con una tesis que exploró la relación entre el mar, la religiosidad y la tradición popular margariteña desde una perspectiva poética.
Ejerció la docencia en la Universidad Central de Venezuela, la Universidad Simón Bolívar y en el Instituto Pedagógico de Caracas, donde además de impartir clases ocupó cargos de responsabilidad académica y de gestión cultural. Entre 1974 y 1999 fue profesora de Castellano, Literatura y Latín, y más tarde se jubiló como docente del IPC.
Trayectoria institucional y cultural
Su carrera no se limitó a la enseñanza universitaria. Fue Secretaria General de la Asociación de Escritores de Venezuela (Zona Metropolitana, 1989-1992), participó en la organización de grandes encuentros culturales como la Expo-Universitas en el Poliedro de Caracas y representó a Venezuela en el III Encuentro de Academias Iberoamericanas de Poesía, celebrado en la Georgetown University de Washington en 1997. También dictó cursos de cultura latinoamericana en la University of the West Indies, en Barbados, auspiciados por la Cancillería venezolana (1998).
En su tierra natal dirigió la Casa de la Cultura «Monseñor Nicolás Eugenio Navarro» de La Asunción y coordinó la Fundación Cultural Arismendi (2000-2003). Ha formado parte activa del Círculo de Escritores de Venezuela, institución en la que se ha desempeñado como vicepresidenta y como directora de relaciones institucionales.
Su labor literaria y académica le ha valido condecoraciones como la Orden Andrés Bello, la Orden al Mérito en el Trabajo (Primera Clase), la Orden Rafael “Fucho” Suárez (2012), la Orden Profesor Augusto Núñez (2014) y la Orden Heroína Petronila Mata (2018). También ha recibido premios como el «Casto Vargas León» de poesía (2001), el Diploma de Honor en el Concurso Lincoln-Martí (Miami, 2006), un segundo lugar en el Encuentro Nacional de Profesores Universitarios Jubilados y Pensionados (2013) y el Premio Simón Bolívar a la Trayectoria Literaria (2016).
La autora pertenece a una distinguida generación de intelectuales margariteños, entre los que destacan José Joaquín Salazar Franco (Cheguaco), Carlos Cedeño Gil, Francisco Suniaga, Sor Elena Salazar, Rodolfo Rodríguez, Aníbal José Márquez Gómez , Domingo Carrasquero Ordaz y Ángel Félix Gómez.
Obra poética
Con una producción poética sostenida a lo largo de más de cuatro décadas, Magaly Salazar ha publicado títulos que forman parte del corpus fundamental de la poesía venezolana reciente: No apto para los ritos de la sacralización (1978), Ardentía (1992), La Casa del Vigía (1993), Bajío de sal (1996), Levar fuegos y sietes (1998), Cuerpos de resistencia (2006), Caudalía (2010, con reedición en 2013) y Andar con la sed (2016), obra que dialoga con la figura de Sor Juana Inés de la Cruz.
Parte de su poesía ha sido traducida al árabe, como ocurrió con Levar fuegos y sietes en 2009, y se encuentra recogida en antologías venezolanas e internacionales. Actualmente prepara un nuevo libro, El solar de mis querencias, dedicado a la memoria insular margariteña. Su obra ha recibido homenajes teatrales, musicales y poéticos en instituciones como la Universidad de Oriente, el Museo Francisco Narváez, el Centro de Artes Omar Carreño y el Teatro Simón Bolívar de Juangriego.
Reconocimientos académicos y literarios
La poeta fue incorporada en 2018 como miembro correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua por Nueva Esparta. En 2024 alcanzó uno de los más altos honores de la intelectualidad venezolana al ser designada Individuo de Número de la Academia.
Además, integra el PEN Internacional y ha sido jurado en certámenes de prestigio, como la Bienal Internacional de Poesía José Antonio Ramos Sucre (2011). Sus ensayos, artículos y poemas han aparecido en periódicos como El Nacional, El Universal, Panorama, El Impulso, y el Sol de Margarita, entre otros, y en revistas literarias de amplia circulación.
La voz de la poeta
En entrevistas recientes, Salazar ha expresado con sencillez cómo desea ser recordada: como una mujer sin vanidades, cuya poesía pueda perdurar en la memoria de sus lectores. Habla con nostalgia de la Nueva Esparta de su infancia, de una Margarita serena y hospitalaria, y confiesa que su mayor inspiración sigue siendo la vida, la naturaleza y el mar.
«Para mí la poesía es un lenguaje de revelación —ha dicho—, un límite entre lo que se alude y lo que se elude».
Con esa visión ha tejido una obra íntimamente ligada a la existencia, a la memoria y al compromiso con su tiempo.
Pasiones y legado
Más allá de las letras que han definido su camino, Magaly Salazar prioriza en su andar a la docencia. La autora ha asumido este oficio como bandera y, según sus propias palabras, lo tiene como pieza clave para «fortalecer el alma de los alumnos y contribuir a su crecimiento humano».
La poetisa se ha consolidado como una de las figuras imprescindibles de la poesía venezolana. Su trayectoria, marcada por el rigor académico, la sensibilidad poética y la defensa de la cultura, la sitúan hoy como una referencia literaria y humana, tanto en su natal Isla de Margarita como en la literatura hispanoamericana.