El Silencio: del yermo ahogado a la celebración de la vida

Tiempo de lectura: 4 minutos
Bianca Cordero, autora de El Silencio

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“Silencio” es una palabra usualmente asociada con “quietud” o “tranquilidad”; sin embargo, en algunas instancias puede acarrear el lastre de una vivienda lúgubre y abandonada. Precisamente, esta impresión desesperanzadora invade al espectador nada más comenzar El Silencio, el cortometraje experimental nacido de la poesía desnuda y sin ornamentos de Bianca Cordero. Aquí, el precio inconmensurable de amar a una máscara —de un narcisista— encuentra una representación soberbia en una casa aparentemente funcional, pero que, en realidad, es incapaz de proveer refugio.

Asimismo, el inmueble vacío y penumbroso sumerge al espectador en un claustro repleto de una ausencia tan tangible como imposible de describir meramente con palabras. Así, la obra propone un viaje introspectivo a través de la vulnerabilidad humana para convertir una vivencia de duelo, mentiras y devastación en un proceso de transformación emocional. Entre ambos extremos, el filme confluye hacia una declamación poética de la aflicción, de la resistencia y, finalmente, del renacimiento.

Invernia

La neblina fría invernal domina la atmósfera de la primera parte de El Silencio como alegoría de un estado interior. La protagonista aparece en este punto despojada de calor, movimiento, esperanza, voluntad, resignada a yacer en un espacio convertido en la extensión material de la pérdida. Si bien la ausencia es insonora, no es un hueco neutral, es una especie de grito amordazado, pesado, ponzoñoso y causante de heridas que no cicatrizan en la memoria.

El origen de la cloaca: una relación marcada por “un milenio de mentiras” y la entrega (¿voluntaria?) a un amor atravesado por una verdad maquillada. Entonces, el impacto de esa revelación va más allá de una típica decepción sentimental; ciertamente, es una muerte interior. El lamento no es solo por la desaparición del vínculo, sino por el deceso de esa persona risueña y amante de la vida… de quien ella fue junto al narcisista.

Espejismo de seda

Una de las ideas más poderosas del poema es la petición de no matar “lo mejor de mí con una sonrisa”. La frase involucra un método particularmente cruel de agresión: velado en gestos cotidianos o entretejido sutilmente entre palabras (supuestamente) amables, en medio de una convivencia “saludable”. Por consiguiente, El Silencio alude a las heridas del pasado con un presente sin marcas visibles, por lo cual, resultan más difíciles de identificar.

Eventualmente, la erosión de la autoestima, la farsa emocional y el desgaste psicológico van oscureciendo cualidades propias de la narradora, otrora consideradas más valiosas en detrimento de la imagen impuesta por el manipulador. No obstante, el cortometraje no permanece atrapado en ese territorio. El instante más significativo ocurre cuando la vulnerabilidad deja de ser una señal de derrota y empieza a asomarse como una forma de fuerza, pues mostrar una hemorragia no equivale a sucumbir ante ella.

Inflexión

Reconocer el dolor exige una clase de valentía típicamente confundida con debilidad. De ese modo, Cordero plantea la inversión filosófica neurálgica en la concepción ética de su obra. Ser vulnerable significa tener el coraje de visualizar, aceptar y enfrentar la fuente del sufrimiento sin esconderla detrás de un antifaz de autosuficiencia. A partir de ese punto, el relato deja de pertenecer exclusivamente a un individuo y comienza a adquirir una dimensión colectiva. La voz del protagonista se transforma en el sentir de muchos.

El sufrimiento personal se transforma poco a poco en una experiencia compartida por quienes han sufrido distintas formas de abuso y humillación. De hecho, la afirmación “no solo duele el puño, no solo mata la daga…” amplía de manera decisiva el concepto de violencia. No en vano, el corto documental enfatiza las consecuencias de un daño emocional: es tan o más real y devastador que el físico, aun cuando no se fotografía como una herida abierta o una cicatriz en la piel.

Alquimia

Luego de la inflexión, El Silencio se convierte en algo cercano a un manifiesto conducido por una voz individual cuya verdadera dimensión es coral: ahora, el sobreviviente ejerce de testigo y defensor de otros. Subsecuentemente, el centro de gravedad del relato pasa de un corazón quebrado y un alma devastada, a las posibilidades de reconstruir a partir de las cenizas. La imagen del “túnel sin salida” con una abertura hacia la luz representa el paralelismo del cambio de estación interior.

El florecimiento gradual representa la esperanza reencontrada cuando la protagonista logra digerir lo vivido. Esto es importante, porque la autora no niega ni elude la tristeza; tampoco intenta olvidar las heridas. Al contrario, usa la melancolía como combustible para encender su expresión y salir con pasos llenos de intención de la prisión del miedo al dolor. La materia creativa queda plasmada en escrituras, pinturas y fotografías, es decir, en energía para volver a escuchar a otros seres humanos y conectar con el lenguaje de la naturaleza.

Metamorfosis

La oruga convertida en mariposa resume una trayectoria iniciada desde el dolor frío y vacío hacia la luz cálida de la creatividad constructiva. Lo último puede parecer un recurso clásico y poco sofisticado en una composición lírica, pero, en la poesía sin armadura de Bianca Cordero funciona como culminación de una experiencia profundamente emocional: lo encerrado encuentra finalmente espacio para desplegarse. El invierno no desaparece porque nunca haya existido; acaba porque, a través de la identificación y la aceptación, deja paso a otra estación.

En la instancia final, El Silencio estampa una verdad socrática: vivir plenamente implica inevitablemente la posibilidad de sufrir profundamente. Es preferible conservar una memoria llena de intensidad —incluso atravesada por la tristeza y la vulnerabilidad—, en lugar de proteger el corazón hasta convertirlo en un claustro frío y vacío. Entonces, el vidrio afilado de la traición es fundido mediante la cruda expresión para transformarlo en un espejo… En ese reflejo ya no vemos únicamente aquello que nos lastimó, sino la belleza elemental de continuar en el aquí y en el ahora.

Información sobre el corto documental

El Silencio shortfilm fue estrenado formalmente el 29 de septiembre de 2023 en el Cayenne Film Festival de Nueva York, en donde se llevó el primer lugar a “Best First Time Producer” —mejor filme para un(a) productor(a) primerizo(a)—. Igualmente, el 25 de agosto de 2026, el filme fue reconocido en los Viva La Mujer Awards y próximamente está programada una nueva presentación el 12 de octubre, también en la Gran Manzana, junto con el lanzamiento del primer sencillo musical de Bianca Cordero, “Libertad”, cuya letra incluye extractos de los poemas utilizados en el corto documental.

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