Jorge Pridal: la luz y la búsqueda poética a través del intracreacionismo

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Jorge Pridal

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Desde sus inicios, Jorge Pridal ha construido una propuesta literaria marcada por la búsqueda de una forma propia de luz dentro del lenguaje. Su obra nace del cruce entre la poesía, la filosofía, la historia y la experiencia vital, y se organiza alrededor de una pregunta central: ¿cómo llevar la palabra hasta su límite para encontrar en ella una forma nueva de sentido? Desde esa perspectiva, su escritura avanza como un proyecto estético y espiritual que va mucho más allá de la expresión íntima y comulga con algunas de las grandes tradiciones de la poesía hispanoamericana.

La poética de Jorge Pridal se fue configurando a partir de una trayectoria marcada por el desplazamiento y sostenida, desde temprano, por la lectura y el aprendizaje poético. La experiencia de nacer en Santiago de Chile durante la dictadura militar, el viaje posterior a Valparaíso y el contacto temprano con autores como Antonio Machado, Pablo Neruda y Vicente Huidobro fueron definiendo una conciencia literaria propia. A partir de ese recorrido surgió el intracreacionismo, entendido como una poesía de la luz, una tentativa de encontrar concordancia y sentido dentro de los mundos abiertos por la palabra.

Orígenes y formación de Jorge Pridal

Jorge Pridal nació en Santiago de Chile, en el contexto de la dictadura militar. Ese origen, situado en una época de violencia histórica, aparece como un punto de partida decisivo para comprender la intensidad de su relación con la palabra. La poesía, en su caso, surge como una forma de experiencia y de conocimiento frente a una realidad signada por el dolor y la fractura, así como por una persistente necesidad de sentido.

A los dieciocho años viajó a Valparaíso para estudiar y continuar su formación vital e intelectual. En esa ciudad comenzó a consolidar una relación más profunda con la escritura, el amor, la lectura y la experiencia directa del mundo. Allí la palabra se convirtió en una forma de vivir y de comprender, hasta configurar una identidad literaria que el propio autor reconoce como el momento en que empezó a hacerse poeta.

Lecturas iniciales y nacimiento de una propuesta poética

La formación poética de Jorge Pridal estuvo marcada por el contacto con autores fundamentales de la tradición hispanoamericana y española. Entre ellos, Antonio Machado ocupó un lugar decisivo desde su adolescencia. En su lectura encontró una forma de sabiduría luminosa, una manera de comprender la poesía como una claridad interior y como un pensamiento sensible.

A esa influencia se sumaron Pablo Neruda y Vicente Huidobro. De Neruda recibió una intensidad lírica asociada al amor, al dolor y a la expansión verbal. De Huidobro tomó la potencia creadora de la palabra y la posibilidad de concebir el poema como un mundo autónomo. Desde ese cruce nació el intracreacionismo, propuesta que busca ir más allá del creacionismo tradicional para explorar lo que ocurre después de la creación verbal: la búsqueda de un nuevo sentido dentro de los mundos ya creados.

El intracreacionismo y la poesía de la luz

El intracreacionismo aparece como el núcleo de la propuesta estética de Jorge Pridal. Si las vanguardias del siglo XX buscaron romper con la realidad y crear mundos nuevos mediante el lenguaje, esta vertiente intenta encontrar concordancia, lógica interna y revelación dentro de esos mundos. No se trata solamente de inventar imágenes, sino de sostener una arquitectura poética capaz de iluminar una experiencia espiritual y filosófica.

En ese sentido, su poesía se presenta como una búsqueda de luz. La palabra no funciona únicamente como un instrumento expresivo, no, hablamos de una materia que debe ser llevada a su máxima tensión. En tal sentido, cada verso intenta abrir una zona de conocimiento, una forma de claridad frente al silencio de la divinidad, frente a la historia y frente a los límites mismos del lenguaje.

El Faro y la culminación del proyecto poético

El proyecto literario más ambicioso de Jorge Pridal es El Faro, un poema épico desarrollado durante diecisiete años. La obra, compuesta por más de mil cuatrocientos versos y organizada en doce cantos y una génesis, representa la coronación de su búsqueda poética y filosófica. En ella confluyen el dogma cristiano, la filosofía nietzscheana y el creacionismo huidobriano, dentro de una estructura que busca renovar la posibilidad del poema épico en la literatura contemporánea.

El Faro se plantea como una empresa mayor: construir un poema épico-moderno capaz de responder al vacío espiritual mediante una fe personal, lógica y poética. Su extensión funciona como un gesto formal y a su vez como consecuencia de una ambición intelectual incesante en el tiempo. A través de ese libro, Pridal intenta fundar una forma de luz frente al silencio de la divinidad, haciendo del poema un espacio de confrontación entre el pensamiento, la fe, el lenguaje y la historia.

Los proyectos narrativos y expansión hacia la prosa

Después de consolidar su proyecto poético, Jorge Pridal comenzó a ampliar su trabajo hacia otros géneros. En su segunda juventud dejó escrita La Payasa, una obra teatral concebida también desde una respiración intracreacionista. Ese desplazamiento hacia el teatro mostró que su propuesta estética no estaba limitada al poema y que podía extenderse hacia otras formas de construcción literaria.

Actualmente, la novela ocupa un lugar central en su trabajo. Pridal se encuentra dedicado a una trilogía novelística cuya segunda parte forma parte de sus proyectos inmediatos. La escritura narrativa aparece para él como un territorio arduo, atravesado por la corrección y la revisión constante, además de la búsqueda de una prosa capaz de alcanzar una intensidad equivalente a la de su poesía. En ese proceso, la novela se presenta como una nueva etapa dentro de una obra que continúa expandiendo sus límites formales.

El misterio del gallo rojo y el idealismo histórico-literario

Entre sus proyectos recientes destaca El misterio del gallo rojo, novela que ya ha encontrado casa editorial. Aunque el autor mantiene reserva sobre algunos detalles de la publicación, esta obra se inscribe dentro de una nueva vertiente prosaica que él denomina idealismo histórico-literario. Esta propuesta busca intervenir en el paradigma literario del siglo XXI mediante una concepción de una prosa que, sin cruzar al límite ucrónico, logra crear una historia en que los personajes tengan una muerte que se condiga con su heroico vivir, facilitando la obtención de mitos victoriosos.

El idealismo histórico-literario aparece así como una continuación natural de las inquietudes que ya estaban presentes en su poesía. Si el intracreacionismo buscaba una nueva concordancia dentro de los mundos creados por la palabra, esta vertiente narrativa parece orientarse hacia una reorganización del sentido histórico desde la ficción. De ese modo, Pridal traslada a la novela su preocupación por el lenguaje y la luz, dejando también que se palpe su inquietud por la prolijidad en estructura y la posibilidad de fundar una visión literaria propia.

Jorge Pridal: el intracreacionismo y la poesía de la luz

La propuesta de Jorge Pridal, pues, se distingue por su voluntad de construir una poética propia, articulada alrededor del intracreacionismo y de la poesía de la luz. Su obra dialoga con grandes nombres de la tradición hispanoamericana, pero no se limita a continuar sus procedimientos; al contrario, intenta formular una vía posterior al creacionismo, centrada en la búsqueda de la concordancia y del sentido, buscando una revelación con una impronta personal dentro de los mundos verbales ya creados.

Esa ambición convierte su escritura en un proyecto literario de largo aliento. Desde El Faro hasta sus incursiones en la novela, Pridal ha buscado levantar una obra donde la poesía, la filosofía, la historia y el lenguaje aparecen como fuerzas que convergen en una misma arquitectura verbal. Allí se define también una exigencia formal que no separa la invención literaria de la responsabilidad ante la historia y la sociedad.

Entrevista con Jorge Pridal

Tras la redacción de la presente nota, el porta Jorge Pridal accedió a dar la siguiente entrevista. Desde Reseñas Literarias estamos agradecidos por su amable gesto.

Usted nació en Santiago de Chile durante la dictadura militar. ¿De qué manera ese contexto histórico marcó su sensibilidad como escritor y su relación inicial con la palabra?

 

El pasado no marca a un escritor: lo determina, pues somos uno con el todo. Yo nací el ´77, en la más sangrienta etapa de la última dictadura del siglo XX de Chile. Recibí palos a mis 18 años, furgones negros con sirenas apagadas vi de niño. Ese Chile que viví era mucho más peligroso que el de ahora. Yo provengo de una familia nazi, mi madre admiraba al dictador y fue duro conocer la maldad. Saber, por ejemplo, que le ponían cianuro a la punta de las balas fueron mis 15 años. Durante mi adolescencia y parte de mi juventud me sentí desfazado. En el Texto EL Árbol lo explico mejor:

 

(…)  «Es que nací días después:

Solo eso puede explicar

el apuro de mis raíces,

la naturaleza de ser

congruente

a mi historial personal.

 

En este amor que quiere ser

pero se cansa…» (…)

 

A los 21 años viajó a Valparaíso para estudiar y formarse. ¿Qué lugar ocupa esa ciudad en su memoria literaria y en el nacimiento de su vocación poética?

 

Fui acosado por mi familia nuclear y extendida para ser ingeniero: a los 20 años anulé la carrera de informática y avisé que me iba a Valparaíso. Lo logré, sí, aunque me costó mucho emanciparme. Pero así conocí la libertad, fue más luminosa en mi pecho pues luché a muerte por ella. Ya a los 13 leía (en casa nadie agarró un libro ni para lanzarlo por la cabeza, pues no había), a los 15 conocí a Dosto, a Hugo por mi cuenta, nadie en ese tiempo guio mis lecturas, leía críticas para dar con lo mejor, por ejemplo.

 

En Valparaíso me di cuenta de que tenía que experienciar las palabras para llegar al término, si no mi poética sería vacía, así que fui miserable, me hice libertad, fui inclaudicable, ruin, hambriento, pobre, amoroso, oscuro, filudo… Estuve en peligro, casi morí, trabajé en un barucho miserable para conocer al verdadero Valparaíso y a sus pobres, luego de 7 años, me decían el gringo bueno y logré caminar seguro por todo el Puerto. Así se explica mejor:

 VIAJES & TRIBULACIONES

 

Llego a una ciudad que me es extraña,

como siempre

una mujer besa mis labios

pero hoy

acepto su amor y su mirada.

Anochece: Llego, como siempre,

tarde a mi reunión con el sol.

Me ha dejado.

 

Abro mi habitación,

un libro balbucea confusamente

en el velador la palabra lectura,

yo pienso en mi muchacha

y bebo un té que ella no me ha preparado.

Me ha dejado.

 

Me alejo de las pulgas

sintiendo que estaré muerto

o la muerte será

 

Poesía, algo así como un té que colocas en tu mesa

mientras fumas lentamente el último cigarrillo…

Ha mencionado la influencia de Antonio Machado, Pablo Neruda y Vicente Huidobro. ¿Qué recibió de cada uno de ellos y cómo esas lecturas ayudaron a definir su propia voz?

 

Es imprescindible tu pregunta. El maestro Antonio Machado llegó a mis manos a los 15 años y aún conservo aquel libro. A los 27 años me di cuenta de que toda mi ropa era negra, caminando bajo el sol comprendí su sabio poema:

«Sabe esperar, aguarda que la marea fluya

—así en la costa un barco— sin que al partir te inquiete.

 

Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya;

porque la vida es larga y el arte es un juguete.

Y si la vida es corta

 

y no llega la mar a tu galera,

aguarda sin partir y siempre espera,

que el arte es largo y, además, no importa».

 

… Y con mis 27 años entendí que lo único que me mantenía vivo era la poesía, y mi maestro enseñaba que no importaba, que nada importaba por sí mismo. Esa dicotomía ha sido la luz de mi vida: Nada importa per se, siquiera la vida, ni siquiera la poesía importa por sí misma…. somos nosotros quienes tenemos el poder de otorgarle sentido a la vida.

 

Pequeños dioses, asumí desde ese entonces… Machado es la filosofía en verso contenido y es recitable cuando la voz está pendiente del ama. Pero Huidobro, esa cumbre portentosa de la poesía planetaria me hizo intuir a la potencia lírica, algo que solo había visto en tres o cuatro textos del gran Pablo Neruda, el poeta total. Impostación de la voz, declamación: Otro saber más de lo poético que induje por ese tiempo de primera juventud. A esos tres mayores poetas les he dedicado mis versos, y en mis versos verás su presencia pues en ellos los honro.

Usted habla del intracreacionismo como una poesía de la luz. ¿Cómo explicaría esta propuesta a un lector que se acerca por primera vez a su obra?

 

Cuando hablo de Intracreacionismo es, pues, necesario redefinir, acotar en esta libertad desatada poética, que es algún tipo de poesía, para facilitar al lector acceder a ella. Hay, entonces, poesía oscura y de todos los colores del mercado, y mi literatura está pensada para el lector, no refleja ganas de que conozcan mi sentir o padecimiento. Yo busco iluminar al lector, por eso el Intracreacionismo tiene diez pilares:

  1. La poesía no se redacta, se compone. no es un manual, es un método que indica cómo componer un poema, o recomponerlo.
  2. El poeta no escribe poesía, sino ejercicios poéticos: los cuales, mediante un ancestral oficio, transmuta en Poesía. Rara vez un poeta escribe un poema.
  3. Práctica del respeto por el lector como principio regente.
  4. El mensaje es el fin último del Texto Poético.
  5. Una poesía escrita desde las acepciones, no de las palabras, la cual no reconoce sinónimos, lo que implica regresar al término.
  6. Una poética potente y viva que establece una red semántica propia y conceptual, escrita desde y en ella.
  7. Una poética que dialoga con los conocimientos clásicos de la poesía, y cuyo fin es entregar un mensaje profundo y esperanzador al lector, basada siempre en la congruencia entre el primer y el último grafema del texto poético.
  8. El Intracreacionismo establece que «El Poeta es parte de Dios y es responsable por su obra».
  9. El Intracreacionismo sostiene que no todo es Arte, y que la libertad al escribir es total, pues se cuida el fondo, no la forma. Difiere del surrealismo al buscar congruencia.
  10. La Poesía se compone desde el Consciente. La inspiración siempre es secundada por el oficio.

 

Usted ha señalado cierta desprolijidad en una parte de la poesía contemporánea: textos que parecen escritos para lucirse, más que para sostener una verdadera preocupación por el hecho poético. En ese sentido, ¿qué cree que ha perdido la poesía actual cuando se escribe solo por escribir, sin atender al vínculo entre la forma, el título, el ritmo, el metamensaje y sentido profundo?

 

Esto no es nuevo. Los poetas de oro… Lee acá a Quevedo:

Quien quisiere ser culto en sólo un día,
la jeri (aprenderá) gonza siguiente:
fulgores, arrogar, joven, presiente,
candor, construye, métrica armonía;

poco, mucho, si no, purpuracía,
neutralidad, conculca, erige, mente,
pulsa, ostenta, librar, adolescente,
señas traslada, pira, frustra, arpía;

cede, impide, cisuras, petulante,
palestra, liba, meta, argento, alterna,
si bien disuelve émulo canoro.

Use mucho de líquido y de errante,
su poco de nocturno y de caverna,
anden listos livor, adunco y poro.

Que ya toda Castilla,
con sola esta cartilla,
se abrasa de poetas babilones,
escribiendo sonetos confusiones;


y en la Mancha, pastores y gañanes,
atestadas de ajos las barrigas,
hacen ya cultedades como migas.

 

Luego viene otra cumbre poética del español, el popular Bécquer y señala:

 

Voy contra mi interés al confesarlo;
pero yo, amada mía,
pienso, cual tú, que una oda sólo es buena
de un billete del Banco al dorso escrita.

No faltará algún necio que al oírlo
se haga cruces y diga:
«Mujer al fin del siglo diecinueve,
material y prosaica…» ¡Bobería!

¡Voces que hacen correr cuatro poetas
que en invierno se embozan con la lira!
¡Ladridos de los perros a la luna!

Tú sabes y yo sé que en esta vida,
con genio, es muy contado quien la escribe,
y con oro, cualquiera hace poesía.

 

Continuando con tu pregunta sobre el mensaje y el sentido profundo, ayer en un taller de poesía que realizo en Puerto Montt hablamos de aquello: una cosa es la Forma, la estructura de los versos conformando bloques, otra la métrica y la rima, ¡pero cuidado poetas con la vacía forma!… pues he leído libros enteros de versos que cumplen con métrica y de agradable lectura pero no tiene nada de poesía en ellos… la poesía que es reflejo del mundo banal habla de la forma y es el fondo lo trascendental. Por eso es que el Intracreacionismo es un viaje al interior del término para aunar concordancia…

 

En su propuesta poética parece haber una preocupación fuerte por el metamensaje, por lo que sustenta al poema más allá de la emoción inmediata. ¿Qué lugar deberían ocupar la forma, la concordancia interna y la arquitectura del sentido en la poesía de nuestro tiempo?

 

Considero que el arte poética es fundamental para un(a) poeta, pues es como el individuo define su poética. Y te responderé con mi arte poética:

ARTE POÉTICA

 

Las acepciones son las entrañas de las palabras.

El Texto es el vestidor del arte.

La concordancia es su vertiente de venas,

Se percibe respirar un Animal Poético,

Todo y Nada son el Uno Palpitante

y la Poesía la síntesis de su belleza

en todo orden y sentido…

 

El Faro fue desarrollado durante muchos años y reúne más de mil cuatrocientos versos. ¿En qué momento comprendió que ese poema debía convertirse en una obra épica de largo aliento?

 

El Faro es un poema épico-moderno de 1498 versos dividido en 12 Cantos en el cual el hablante lírico cree encontrar al Dios occidental en un faro y va hacia él no para matarlo (Nietzsche, Huidobro), sino para… Esa es su síntesis. Ahora, su manera escritural fue inductiva, creé el concepto primero y luego fui desarrollándolo. Con él cerré mi producción poética hace 17 años. Cree el Intracreacionismo, le di protección intelectual a mis 4 libros y me vine a la Patagonia chilena a vivir el amor, pues lo que antes viví fue terrible, hube de conocer a la miseria para hablar sobre ella… Es un libro épico, tiene su génesis inclusive:

GÉNESIS

«Al principio

era Dios».

Biblia 

 

Ya era tarde para mí.

La vida me había amado

y arrastrado con su orgullo infructuoso.

 

Fui pobre de alma, solitario,

la luz hería mi piel

como poesía hundida de pasado.

 

¡Morí tantas veces, cada amanecer

sangró desde mi alma. Cada vez

ante el sueño crepitante, sabía morir. Era tarde:

Tarde para mí.

Lo perdía todo.

 

Tantas veces

extravié la risa.

 

Sabía que la verdad nos haría libres,

no alegres.

Sabía amanecer de memoria,

ciertas veces ebrio de pena.

 

Ciertas temporadas fue posible

besar la angustia labio a labio.

Tuve las miserias de las verdades,

fui

histrión ideal de mí mismo…

Venía crepitando como aullido de impotencia…

 

Fue el tiempo del dolor. Al principio

fue el dolor…

 

Después de su trabajo poético, ha incursionado en el teatro con La Payasa y actualmente en la novela. ¿Qué le ha exigido la prosa que la poesía no le exigía del mismo modo?

 

La Payasa es una creación en todas sus partes, por lo cual la crítica no la aceptado bien pues el teatro contemporáneo es una representación de la realidad o a lo más una prolongación ucrónica de ella. Yo lo entiendo, lo que pasa es que la intelectualidad teatral no comprende que una obra puede ser creada en todas sus partes, pareciera que no hubieran leído a Vicente Huidobro, lo que me parece increíble en este mundo. La novela es otra cosa. Esa me cuesta, por lo poeta que soy. Sacando cuentas, caí en que corregí 45 veces cada página de mi primera novela, El Misterio del Gallo Rojo. Y es extensa, más de 300 páginas Word… tardé 4 años amaneciendo a las 3 o 4 a. m., durmiéndome a las seis de la tarde… la comprensión de mi pareja es encomiable… Resumiendo, soy poeta, a mí la poesía se me da natural… y luego el oficio, corregir hasta 10 años un texto poético hasta que se haga poema…

 

Mirando el conjunto de su trayectoria, ¿qué espera que encuentre el lector en su obra: una experiencia estética, una revelación filosófica, una forma de luz o todo eso a la vez?

 

Espero que crezca y que disfrute. Mi literatura está pensada para el lector. En prosa he creado el Idealismo Histórico-Literario, el cual tiene la excepcionalidad de respetar la vida de una persona pero modificar sus últimos días para crear mitos positivos en la historia, como característica principal. Esa tesis la desarrollo en El Misterio del Gallo Rojo. Acá está sus síntesis:

En las inhóspitas alturas del valle del Elqui, un niño errante es acogido por un pirquinero ermitaño, quien lo cría a su semejanza. Años después, convertido en músico popular, el joven es inculpado de homicidio y obligado a la clandestinidad en un remoto pueblo fronterizo. Luego de conocer a una comunidad Mapuche, urde un meticuloso plan para impedir un nuevo ecocidio en el sur de Chile y frenar otra “Pacificación de la Araucanía”, impulsada por la última dictadura cívico-militar chilena. ¿Podrá un hombre armado sólo con sus cuchillas y su “flor del miedo”, enfrentar a un ejército ya en marcha?

Nota editorial del autor:

El Misterio del Gallo Rojo, de Jorge Pridal. Una novela que despierta preguntas mientras desafía las certezas establecidas; a la vez, el homenaje pendiente a don Antonio Ramón Ramón, el primer justiciero chileno-español del siglo XX, dado que su historia de es contradictoria: por una parte, el pueblo culto lo considera como un símbolo de justicia superior; por otro lado, el statu quo lo declara asesino…

Sobre los poemas citados:

Los textos poéticos citados pertenecen a Poseía, mi primer libro.

*«Génesis», poema perteneciente a El Faro.

Todos los derechos de autor me son pertenecientes.

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