La gestión integrada del petróleo bajo la mirada de Julián Salazar Velásquez

Tiempo de lectura: 12 minutos
Integrated Hydrocarbon Field Management How to be Successful Discovering and Developing Oil and Gas Fields

Tabla de Contenido

En la literatura sobre hidrocarburos abundan los manuales técnicos, pero pocos llevan consigo el pulso vital de quien ha recorrido pozos, oficinas y tableros de control durante más de cuatro décadas. Integrated Hydrocarbon Field Management: How to be Successful Discovering and Developing Oil and Gas Fields, de Julián Andrés Salazar Velásquez, se presenta como el testimonio estructurado de un geólogo ingeniero que transitó entre Venezuela y México y decidió reunir su aprendizaje en un texto que oscila entre la guía didáctica y la memoria profesional.

Publicado en 2025, con traducción al inglés y la colaboración de colegas y familiares, el libro académicoTexto científico y académico: orígenes, clasificación y subgéneros especializados se ofrece como un legado para jóvenes profesionales y un recordatorio para quienes llevan años en la industria. El lector encuentra diagramas de flujo, metodologías de exploración, modelos de gestión y reflexiones sobre tecnologías de vanguardia como la sísmica 3D y el fracturamiento hidráulico. Se destaca la insistencia en un concepto que atraviesa cada capítulo: la integración, entendida como la sinergia de equipos multidisciplinarios capaces de transformar la complejidad en resultados sostenibles.

Sobre el autor

Julián Andrés Salazar Velásquez ha dedicado su vida a la geología y a la industria petrolera, pero también ha sido un tejedor de experiencias humanas y un puente entre generaciones. Formado en la Universidad Central de Venezuela y en instituciones de alto nivel en América Latina y Estados Unidos, construyó una trayectoria que le permitió desenvolverse tanto en los terrenos de la exploración como en los de la dirección y la enseñanza.

Durante más de cuarenta años transitó entre Venezuela y México, liderando proyectos que transformaron regiones energéticas y dejando huella en la gente que trabajó a su lado. Para él, la ciencia y la técnica han sido siempre inseparables de valores como la colaboración, el aprendizaje compartido y la innovación responsable. En su ejercicio profesional, cada logro técnico fue también una oportunidad para enseñar, guiar y abrir caminos a quienes empezaban su carrera.

Ese interés por transmitir saberes lo llevó a la escritura. Su obra Gerencia Integrada de Campos de Hidrocarburos «Integrated Hydrocarbon Field Management— condensa procedimientos y estrategias, y evidencia una filosofía de trabajo basada en la unificación de disciplinas, la visión a largo plazo y el compromiso con la sostenibilidad.

Lo que define su legado es la capacidad de haber convertido el conocimiento en un bien colectivo. Su historia refleja cómo un profesional puede conjugar la técnica con la humanidad, y cómo en el ámbito energético, donde predominan cifras y reservas, existe igualmente un espacio para la memoria, la enseñanza y la construcción de futuro.

El autor Julián András Salazar Velásquez
El autor Julián András Salazar Velásquez

Estructura y propósito del libro

La obra está organizada en siete capítulos que recorren las distintas fases de la vida de un campo petrolero: exploración inicial, desarrollo intermedio, explotación avanzada, manejo de campos agotados, gestión de yacimientos no convencionales y finalmente una reflexión sobre los pilares del éxito en la industria. La estructura funciona como un manual progresivo que acompaña al lector desde la identificación de oportunidades hasta la etapa de abandono de un pozo.

El propósito declarado del autor es transmitir experiencia acumulada. El texto se ofrece como guía práctica para ingenieros, geólogos y administradores de energía en formación. Asimismo, es un derrotero para veteranos que reconocen en la integración de saberes una herramienta indispensable. En este sentido, el libro se sitúa en un terreno híbrido: técnico en su desarrollo, pedagógico en su tono.

La apuesta por el trabajo multidisciplinario

Ahondar en el texto para la presente reseña permitió comprender que uno de los ejes centrales es la defensa de los equipos integrados. Salazar insiste en que la exploración, la perforación, la producción y la comercialización deben entenderse como eslabones de un ciclo virtuoso. La diferencia entre éxito y fracaso, según expone, reside en la capacidad de los equipos para sincronizar saberes —geología, ingeniería de yacimientos, perforación, mantenimiento, economía— bajo la guía de un líder capaz de coordinar.

El autor ilustra esta idea con ejemplos de Venezuela y México. Allí, la aplicación de modelos integrados permitió multiplicar la producción de gas y condensados, optimizar tiempos de perforación y generar curvas de aprendizaje que, en su visión, serían imposibles bajo esquemas fragmentados.

La gestión de etapas: de la exploración al abandono

Otro aporte destacado es la claridad con que se presenta el ciclo completo de un campo petrolero. Desde los estudios regionales hasta la caracterización de trampas, desde los planes de desarrollo hasta las prácticas de abandono, el libro funciona como un mapa detallado. La ventaja de este enfoque es que no se limita a la fase de descubrimiento: muestra cómo cada etapa alimenta la siguiente mediante procesos de retroalimentación.

El lector encuentra diagramas de flujo que explican cómo reinyectar aprendizajes de exploración en la explotación, o cómo aplicar tecnologías avanzadas en campos maduros para extender su vida productiva. El mensaje es contundente: el ciclo petrolero se concibe como circular y depende de la mejora continua.

La mirada sobre los campos no convencionales

El capítulo dedicado a yacimientos no convencionales ocupa un lugar singular. Allí, Salazar analiza el auge del shale en Estados Unidos y sostiene que la combinación de fracturamiento hidráulico y perforación horizontal transformó la industria en las últimas dos décadas. Lo interpreta como una oportunidad tecnológica que países de América Latina podrían replicar, siempre que exista regulación, inversión y aceptación social.

El texto aborda objeciones frecuentes —posibles impactos en acuíferos, riesgos sísmicos, consumo de agua, emisiones de metano—, aunque lo hace con una postura defensiva, inclinada a minimizar los riesgos. Desde su óptica, las críticas forman parte de mitos que frenan la innovación. Esa posición constituye uno de los puntos más polémicos del libro, pues abre la discusión sobre la necesidad de un análisis ambiental más riguroso y balanceado.

Claridad didáctica y tono pedagógico

El primer rasgo que destaca es la vocación pedagógica. Salazar estructura cada capítulo con diagramas, ejemplos y flujogramas que permiten a estudiantes y jóvenes profesionales acercarse a procesos complejos sin perderse en tecnicismos. La narrativa evita la aridez de ciertos manuales técnicos y se esfuerza por presentar la cadena de valor petrolera como un recorrido ordenado en el que cada fase nutre a la siguiente. El lector encuentra un itinerario guiado, casi como un curso intensivo en gestión de campos de hidrocarburos.

El valor del testimonio personal

El libro no se limita a describir procedimientos: está atravesado por la voz del autor y por la memoria de décadas de trabajo. Salazar no oculta su recorrido por empresas venezolanas y mexicanas, ni las cifras alcanzadas en producción y reservas bajo modelos integrados. Esa apropiación personal dota de verosimilitud al relato. El texto se lee, en ocasiones, como una bitácora profesional que combina teoría con práctica, con la intención de dejar constancia de lo aprendido para futuras generaciones.

La vigencia de los modelos de integración

Aunque escrito con un espíritu de legado, el contenido conserva vigencia frente a las demandas actuales de la industria. La apuesta por la integración de equipos y la mejora continua conecta con las tendencias modernas de gestión, donde la cooperación interdisciplinaria y la automatización digital resultan cruciales. El énfasis en la innovación tecnológica —sísmica 3D, software de caracterización de yacimientos, monitoreo automatizado de producción— reafirma la pertinencia de su propuesta.

Potencial de proyección

La obra de Salazar Velásquez se distingue por su claridad didáctica y su fuerza testimonial. Esa combinación la convierte en un punto de partida fértil para abrir conversaciones más amplias dentro y fuera de la industria. Sus reflexiones sobre innovación tecnológica pueden inspirar debates sobre sostenibilidad y buenas prácticas ambientales, mientras que su énfasis en la integración de equipos invita a sumar más voces y perspectivas colectivas. El libro no se agota en sí mismo: funciona como plataforma para seguir construyendo conocimiento compartido.

Utilidad para nuevas generaciones

El texto de Salazar Velásquez ofrece una puerta de entrada clara y organizada para quienes inician su camino en la industria petrolera. Los diagramas, ejemplos y explicaciones permiten que estudiantes y jóvenes ingenieros comprendan con mayor facilidad cómo se enlazan las distintas fases de la cadena de valor. La obra orienta sin abrumar, y transmite la confianza de una voz que conoce los desafíos de primera mano.

Lecciones para empresas en tiempos de cambio

La volatilidad de los precios del crudo y la velocidad de la innovación tecnológica hacen que la propuesta de gestión integrada mantenga vigencia. La insistencia en equipos multidisciplinarios, en la actualización constante y en la coordinación de procesos ofrece claves prácticas para compañías que buscan eficiencia y estabilidad. Estos principios —colaboración, innovación y liderazgo compartido— resultan aplicables también en ámbitos distintos al energético, lo que amplía el alcance del libro.

Julián Andrés Salazar Velásquez
Julián Andrés Salazar Velásquez

La huella de Julián Salazar en la gestión petrolera

El libro de Julián Salazar Velásquez deja la impresión de un testimonio sólido: el de un profesional que recorrió distintas etapas de la industria y que decidió ordenar su experiencia para transmitirla a las nuevas generaciones. La claridad con que expone procesos técnicos, la confianza en la innovación y la convicción en torno al trabajo integrado convierten su propuesta en una referencia valiosa para entender cómo se organiza y transforma el negocio del petróleo.

El relato transmite también la fuerza de una vida dedicada al oficio. La obra reafirma que la experiencia acumulada continúa siendo un recurso esencial y que, junto a la técnica, la colaboración y la visión a largo plazo, puede orientar el futuro de la energía. En esa unión de memoria y propuesta radica su mayor aporte: un legado que trasciende lo individual y abre espacio para la construcción de conocimiento compartido.

Entrevista a Julián Andrés Salazar Velásquez

Su libro oscila entre el manual técnico y la memoria profesional. ¿Cómo logró equilibrar la claridad pedagógica con la carga testimonial de sus cuatro décadas en la industria?

Este libro que acabo de editar —tanto la primera edición en español como la versión mejorada y actualizada en inglés— funciona también como un manual técnico en el que recojo gran parte de lo aprendido. Es un recorrido por la industria petrolera, desde mis inicios en el Lago de Maracaibo en 1978 hasta 2002, y luego en la industria petrolera mexicana desde 2005 hasta la actualidad, ocupando posiciones técnicas, supervisorias y gerenciales.

El texto es también una memoria profesional en la que incluyo vivencias y casos que me sirvieron de soporte para transmitir enseñanzas al lector, con el objetivo de que los errores o experiencias que narro no se repitan.

En síntesis, la misión que me tracé desde el inicio de la redacción fue compartir los conocimientos y experiencias adquiridos a lo largo de más de cuatro décadas. Ese es el legado que quiero dejar a las futuras generaciones.

A lo largo de su trayectoria transitó entre Venezuela y México. ¿Qué enseñanzas personales y profesionales le dejaron estas dos realidades energéticas tan distintas?

Las enseñanzas que obtuve fueron tanto personales como profesionales. Desde el punto de vista personal, tuve la oportunidad de interactuar con colegas mexicanos cuyas características resultaban muy similares a las nuestras, especialmente en los aspectos técnicos y en la dirección de proyectos, donde siempre predominó la cooperación y el sentido común para llevar adelante nuestras actividades conjuntas.

En cuanto a las enseñanzas profesionales, fueron muchas. En Venezuela y en México tuve excelentes oportunidades de trabajar con profesionales de gran capacidad técnica, de quienes aprendí prácticas valiosas que resumí en el libro. Entre ellas, destaco los planes de desarrollo, aplicados tanto en campos recién descubiertos como en campos agotados. Esta metodología la implementamos en yacimientos maduros de Venezuela y también en los de México, y explico su aplicación en el capítulo correspondiente del libro.

Todo este recorrido ha tenido un gran impacto en mi vida, y lo dejé plasmado en la obra como testimonio de mi trayectoria, desde mis experiencias en Venezuela —tanto en occidente como en oriente— hasta mi desempeño en México, especialmente en la zona norte del país.

Usted insiste en la integración de equipos multidisciplinarios como clave del éxito. ¿Qué obstáculos encontró al implementar este modelo y cómo los superó?

Este es un punto muy importante en el que insisto a lo largo del libro: el trabajo en equipo. Sin embargo, encontré muchos obstáculos para implementar este modelo. El principal fue la tendencia natural del ser humano a trabajar de manera aislada, es decir, que cada disciplina se concentre en su propio campo sin comunicarse ni interactuar con las demás.

En la industria petrolera esto se observa con frecuencia. Por ejemplo, entre ingenieros de petróleo y geólogos, o dentro de especialidades como perforación, yacimientos, desarrollo y áreas de geociencia —geología estructural, estratigráfica, petrofísica y geofísica—, la costumbre ha sido trabajar de forma independiente. Esta práctica proviene de una tradición arraigada desde los inicios de la industria. No obstante, en las últimas décadas se ha comenzado a aplicar lo que denomino la «ingeniería integrada de campos de hidrocarburos».

La clave para superar esa tendencia al aislamiento recae en el líder integrador, quien debe evitar que se mantenga esa dinámica. En mi experiencia, lo logré mediante reuniones periódicas en las que se daba a conocer el plan del proyecto, sus hitos, etapas y resultados esperados, siempre con énfasis en la importancia del trabajo multidisciplinario.

En síntesis, se trata de ejercer un liderazgo capaz de implementar e impulsar un modelo de cooperación integrada para alcanzar el éxito total en cada actividad emprendida. Esa ha sido la práctica que guie y reforcé a lo largo de mi trayectoria.

En la obra dedica un capítulo a los yacimientos no convencionales. ¿Cómo respondería hoy a quienes cuestionan el fracturamiento hidráulico por sus riesgos ambientales?

Quiero ser claro en lo que expongo en el libro, en artículos y en conferencias: los riesgos ambientales propagados por grupos que se autodenominan ambientalistas —pero que, a mi juicio, son movimientos extremistas alineados con una agenda política de izquierda— carecen de fundamento científico. Como ingeniero y profesional de la geociencia, demuestro con números y gráficos que muchos de esos señalamientos son falaces.

Entre las acusaciones habituales se encuentran supuestos daños a la producción agrícola, activación de terremotos, contaminación de acuíferos, agotamiento del agua o uso de químicos peligrosos. Mis conclusiones muestran que estas afirmaciones no se corresponden con la realidad:

  • La producción de hidrocarburos en yacimientos no convencionales de lutita no afecta la agricultura ni la ganadería.
  • No induce la ocurrencia de sismos.
  • No contamina los acuíferos superficiales ni agota las fuentes de agua potable.
  • Los químicos empleados en el fracturamiento hidráulico no representan alta peligrosidad, ya que muchos son los mismos utilizados en la industria alimenticia e industrial.

Asimismo, sostengo que el CO₂ no tiene relación directa con el calentamiento global —hoy llamado cambio climático—, concepto que, según mi análisis, se ha repetido sin base científica hasta convertirse en una creencia generalizada.

En conclusión, esta nueva tecnología de producción de hidrocarburos en yacimientos no convencionales no constituye una amenaza, sino una gran oportunidad. La considero una verdadera bendición de Dios, que debe aprovecharse para el bienestar y la prosperidad de nuestros países y de sus ciudadanos.

Uno de los rasgos más notables de su libro es el tono didáctico. ¿Qué lo motivó a escribir pensando también en estudiantes y jóvenes ingenieros?

El principal motivo para escribir el libro en un tono didáctico fue pensar en los lectores ajenos a la industria petrolera, con la intención de que el legado de conocimiento pudiera expandirse y no quedarse en un texto meramente técnico. Por ello, los primeros capítulos sobre exploración y desarrollo los reestructuré: inicialmente estaban redactados de forma muy profunda, con gráficos y ecuaciones comprensibles solo para especialistas.

Decidí redimensionarlos para que pudieran ser comprendidos por lectores no especializados o sin relación directa con el sector petrolero. Considero que esta decisión fue muy positiva, porque amplió el alcance de la obra: ahora tiene un doble nicho, el de los profesionales de la industria y el de aquellos lectores con inquietudes por conocer más sobre esta rama del conocimiento.

Al mirar hacia atrás, ¿qué proyectos considera que marcaron un antes y un después en su carrera profesional?

Te menciono con convicción que lo que más marcó mi trayectoria, antes, durante y al final, fue mi fascinación por las ciencias geológicas, carrera que inicié en la Universidad de Oriente, en Ciudad Bolívar, y culminé en la Universidad Central de Venezuela, en Caracas. Esa pasión por la geología me permitió ejercerla con entusiasmo, especialmente en PDVSA, donde se valoraba la meritocracia y se aplicaba de manera adecuada.

En cuanto al después de mi carrera profesional, lo resumo en una reflexión: dejar por escrito el legado de conocimientos y experiencias acumuladas durante mi paso por la industria petrolera en Venezuela. Ese es el propósito central que me motivó a redactar esta obra.

¿Cree que el modelo de gestión integrada que usted propone sigue vigente frente a los desafíos actuales de la transición energética y las energías renovables?

Siempre he mencionado que este planteamiento sigue vigente, no solo para la industria petrolera, sino también para otras ramas del saber. En el libro expongo que la transición energética y el desarrollo de fuentes como la solar y la eólica tendrán una evolución lenta debido a su baja rentabilidad.

Asimismo, como ratifiqué anteriormente, sostengo que afirmar que el calentamiento global es causado por las emisiones de CO₂ carece de fundamento científico. Tanto en conferencias como en artículos y en el propio libro insisto en que el diagnóstico real es de tipo geológico y astronómico, ligado a las relaciones entre la órbita terrestre y el Sol. Esto ha ocurrido a lo largo de toda la historia geológica del planeta, desde el Precámbrico hasta la actualidad. En esas épocas, millones de años atrás, no existían ni el ser humano ni las emisiones de CO₂, y aun así se produjeron ciclos de calentamiento y enfriamiento.

La causa radica en factores astronómicos que pueden medirse con precisión gracias a ecuaciones matemáticas exactas, capaces de predecir trayectorias planetarias, alineamientos y eclipses con un margen de error de segundos. Por ello, reitero que la llamada transición energética tendrá un desarrollo lento y limitado, debido principalmente a la baja rentabilidad de estas fuentes.

Su historia está atravesada por la enseñanza y la transmisión de conocimientos. ¿Qué valores considera indispensables para las nuevas generaciones que ingresan al mundo de la energía?

Considero que todos los valores son indispensables: los morales, los técnicos y los profesionales. La ética, la responsabilidad, el mérito, la confiabilidad, la honestidad y la pulcritud son principios que deben guiarnos en nuestro desarrollo personal y profesional.

En la nueva etapa que se avecina en Venezuela, también será esencial fortalecer valores como la competencia, la visión democrática, la libertad y el respeto a la propiedad privada. Con esos fundamentos, esa es mi recomendación para las nuevas generaciones que ingresen al mundo de la industria de hidrocarburos y, en general, a cualquier sector productivo del país.

En el proceso de escritura contó con la colaboración de colegas y familiares. ¿Qué significó para usted convertir su experiencia en un legado compartido con ellos?

Esta idea comenzó como un sueño a mitad de mi carrera en los campos petroleros de Occidente, en Venezuela, y desde el inicio contó con el apoyo de mi esposa, Mari Valentina. Más adelante, durante nuestra estadía en México, se sumaron mis hijos, junto con la colaboración de algunos colegas que me animaron a dejar por escrito los conocimientos que compartía con ellos en nuestras reuniones técnicas y gerenciales dentro de la empresa.

En ese sentido, mi mayor respaldo ha venido tanto de mi familia como de mis colegas profesionales.

Si pudiera resumir en una sola idea la huella que desea dejar en la industria petrolera y en quienes lo leen, ¿cuál sería?

El objetivo es que el legado del conocimiento permanezca en el tiempo y no se diluya con el transcurso de los años, sino que quede perenne a través de la obra escrita. De este modo, los próximos técnicos, gerentes y profesionales de la industria podrán acceder a él y encontrar en sus páginas herramientas útiles para el desarrollo de sus tareas.

En síntesis, se trata de asegurar la permanencia del legado en el tiempo.

Tabla de Contenido

Adquiere una copia del libro

Unete a nuestro Newsletter

Manténgase actualizado sobre nuestros nuevos lanzamientos.

Priorizamos la seguridad de tus datos en nuestros términos.

Comparte esta publicación

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio