¿Qué escritor no ha soñado alguna vez con ganar el Premio Planeta? Tanto el reconocimiento que implica el fallo, como las dotaciones económicas para el ganador y el finalista, hacen que muchos autores se presenten todos los años a este concurso que fue instaurado por primera vez en 1952 por José Manuel Lara Hernández, el fallecido editor y fundador de la icónica editorial.
Entre otras cosas, el Premio Planeta es famoso por ser el lauro literario con mayor dotación económica del mundo, con un millón de euros para el ganador y doscientos mil euros para el finalista. El fallo se da cada 15 de octubre por la noche, durante la festividad de Santa Teresa, en honor a la esposa del fundador. El pasado 2024, la novela ganadora fue Victoria, de Paloma Sánchez Garnica.
Resumen de libros ganadores del Primero Planeta 2024
Victoria (2014), de Paloma Sánchez Garnica
Contexto general de la trama
Esta es una novela enmarcada en dos escenarios históricos fundamentales para la política: el Berlín devastado por la Segunda Guerra Mundial y el Estados Unidos transformado por la Guerra Fría y el mercantilismo. A partir de aquí, el libro retrata las tensiones políticas, sociales y personales de este período, y destaca especialmente la mirada femenina sobre la posguerra y el espionaje.
El título sigue a Victoria, una mujer con una mente prodigiosa que, para ganarse la vida y cuidar a su hija y su hermana, se ve obligada a trabajar como cantante para el club Kassandra. Sin embargo, un chantaje por parte de los rusos la lleva a viajar a los Estados Unidos, donde encontrará el racismo y la injusticia más puras, pero también el amor sincero del capitán Norton.
Primera parte: Berlín de la postguerra
La novela comienza en Berlín, una ciudad arrasada tras la culminación de la Segunda Guerra Mundial en 1945. En ella se describe un panorama de miseria, ruina y un conflicto creciente entre las potencias ocupantes. Como explicamos en apartados anteriores, Victoria, la protagonista, trabaja como cantante en un empleo precario, pero esencial para sostener a su hija y hermana. En paralelo a esto, colabora en secreto con un profesor de física.
El catedrático con el que trabaja le confía a Victoria un microfilme con información estratégica contra la URSS, lo que pone en riesgo la vida de la chica y su familia. Sin embargo, todo se complica cuando, mediante un chantaje perpetrado por los soviéticos, la protagonista se ve en la diatriba de tomar una decisión drástica: huir a los Estados Unidos sin su hija y su hermana.
Después de su llegada a USA, la novela comienza a evidenciar una polarización política más evidente a través de sus personajes. Por ejemplo: mientras que Victoria representa la inteligencia, la supervivencia y la dignidad, Rebecca adopta una postura más cercana al bloque soviético, lo que genera desavenencias familiares profundas.
Segunda parte: el desencanto en los Estados Unidos
En el momento en que Victoria llega a los Estados Unidos, se da cuenta de que no es el país ideal que ella esperaba: está plagado de racismo, segregación y paranoia política. En este lugar tan aparentemente encantador existe un odio profundo hacia las minorías. No obstante, hay algo de bondad, y su nombre es Norton, un defensor de personas afroamericanas acusadas de manera injusta. Con el tiempo, Victoria y él se ven atraídos por su mutuo compromiso social.
Aun así, el entorno más apacible también oculta violencia: asesinatos perpetrados por el Ku Klux Klan, la persecución de supuestos comunistas en la era McCarthy, y una sociedad que se autoproclama libre mientras practica exclusión sistemática. Victoria siente que su destino nuevamente está en juego: trabajando en programas de espionaje desde América, ocultándole esta realidad incluso a su amado Norton.
El valle de las emociones sombrías
La novela no se trata solo de política: su estructura conserva una tensión emocional que aparece cuando Rebecca, la hermana de la protagonista, interfiere en su relación con Norton ocultando cartas, lo que agrava la distancia afectiva entre ellas. Por su parte, Victoria vive episodios violentos, incluyendo un ataque que le causa la pérdida de un embarazo. Este hecho es considerado por algunos críticos como apresurado, impediente la empatía del lector.
Estilo narrativo de la obra
Una palabra que podría definir este libro es «agilidad». Cada escena de la novela se siente como un viaje vertiginoso que no para hasta el final, con sus traiciones, conspiraciones y giros de tuerca navegando a todo corazón sobre el papel. La autora emplea una prosa visual, y, aunque ciertos críticos han expresado ver en ella «una falta de profundidad emocional que puede restar fuerza al vínculo con la protagonista», su eficacia narrativa arroja dilemas universales.
Temas centrales de la obra
Supervivencia y resiliencia
Victoria es un personaje en el que podemos observar la lucha cotidiana por la dignidad y la vida en escenarios adversos. Ella canta en un club, se involucra en el espionaje geopolítico, se aleja de su hogar, siempre guiada por un instinto de protección hacia las personas que ama. Lo que la ayuda a sobrevivir es su inteligencia, que es mayor a la media, convirtiéndola en una heroína atípica para su época.
Amor y sacrificio
La relación de Victoria y Norton se presenta como un puerto de salvación para ambos personajes. Es precisamente aquí donde se plantea la dicotomía entre el deseo y la responsabilidad moral con su familia, dando lugar a sacrificios, separaciones, secretos y, por supuesto, el dolor que viene con todo lo anterior.
Fraternidad rota
Por otro lado, el vínculo entre Victoria y Rebecca refleja la fractura ideológica que partió Europa y separó a tantas familias durante la posguerra. En este sentido, la envidia, la política y el resentimiento actúan como fuerzas destructivas en la conexión entre las hermanas.
Espionaje y ética
Con el pasar de los capítulos, la protagonista de esta historia se convierte en una pieza involuntaria en un juego de intereses más grandes que ella misma. De este modo, otros de los protagonistas de la novela son los oficios a los que se ve sometida Victoria: criptoanálisis, microfilmes, chantajes o espionaje profesional narran los límites morales de la resistencia individual.
Racismo y cuarentena democrática
Estados Unidos aparece como potencia ideal, pero Sánchez Garnica revela el lado oscuro de su concepto como país: segregación, linchamientos y caza de brujas. El contraste Alemania/EE.UU. muestra que el odio no desaparece, solo cambia de forma.