PEN America advirtió el 1 de septiembre de 2026 que las bibliotecas públicas de Estados Unidos atraviesan una presión creciente vinculada con restricciones de libros y decisiones políticas sobre su funcionamiento. El informe Out of Circulation: Expanding Censorship in Public Libraries examina casos de retirada o reubicación de títulos, recortes de fondos y hostigamiento contra profesionales del sector. El documento amplía hacia las bibliotecas públicas un conflicto que durante los últimos años había adquirido especial visibilidad en el sistema escolar estadounidense.
PEN America documenta nuevas formas de censura en las bibliotecas
El informe publicado por PEN America describe un escenario que excede la retirada directa de libros de las estanterías. La organización registra presiones para cambiar obras de sección, limitar exposiciones temáticas y cancelar actividades por motivos ideológicos. También identifica modificaciones en los órganos de gobierno de determinadas bibliotecas y decisiones presupuestarias utilizadas para condicionar sus políticas de acceso. PEN America considera que estas prácticas reducen la autonomía profesional de los bibliotecarios y alteran la disponibilidad efectiva de determinados títulos para los lectores.
Uno de los casos examinados corresponde a la Fairhope Public Library, en Alabama. En 2025, el sistema estatal retuvo más de 20.000 dólares de financiación después de que la biblioteca rechazara modificar la ubicación de determinados libros. La presión continuó en 2026 y afectó a diez títulos que las autoridades estatales reclamaban trasladar desde la sección juvenil hasta la de adultos. Entre ellos figuraban The Hate U Give, de Angie Thomas, y Shine, de Lauren Myracle. El episodio muestra cómo una decisión sobre clasificación bibliográfica puede convertirse en un mecanismo para restringir el acceso.
Las bibliotecas públicas concentran buena parte de las disputas
Los datos de la American Library Association permiten dimensionar el fenómeno durante 2025. Su Office for Intellectual Freedom registró 713 incidentes relacionados con censura de materiales o servicios bibliotecarios, de los cuales 487 afectaron directamente a libros. Las bibliotecas públicas concentraron el 51 % de los incidentes documentados, por encima de las bibliotecas escolares, aunque estas últimas reunieron la mayoría de los títulos cuestionados.
La misma organización contabilizó 4.235 títulos distintos cuestionados durante 2025, una cifra apenas inferior al máximo registrado en 2023. Según sus datos, el 92 % de los desafíos contra libros procedió de grupos organizados o de responsables gubernamentales y administrativos. La proporción muestra un cambio significativo respecto de décadas anteriores, cuando este tipo de actuaciones dependía con mayor frecuencia de reclamaciones individuales. Las campañas actuales suelen presentar listas amplias de títulos y generan efectos simultáneos sobre numerosos fondos bibliográficos.
El nuevo documento de PEN America conecta esa evolución con los 22.810 casos de prohibiciones de libros en escuelas públicas que la entidad registró entre 2021 y 2025. Durante el curso 2024-2025 fueron contabilizados 6.870 casos en 87 distritos escolares pertenecientes a 23 estados. Esa trayectoria permite comprender por qué la organización considera que las disputas desarrolladas inicialmente alrededor de las bibliotecas escolares han llegado ahora con mayor intensidad a las instituciones abiertas al conjunto de la población.
El conflicto afecta también al funcionamiento de las bibliotecas
Out of Circulation presta especial atención al impacto sobre los profesionales. PEN America describe episodios de intimidación y amenazas dirigidos contra bibliotecarios que rechazaron retirar materiales o modificar programas. El documento también recoge disputas relacionadas con actividades públicas y con el control político de los órganos encargados de administrar estas instituciones. El problema, según el análisis presentado, afecta por ello tanto al catálogo disponible como a las condiciones bajo las cuales las bibliotecas pueden decidir qué servicios ofrecen.
La publicación del informe sitúa a las bibliotecas públicas en el centro del debate estadounidense sobre libertad de lectura. Los datos de PEN America y de la American Library Association muestran que las controversias ya abarcan decisiones presupuestarias y mecanismos administrativos capaces de modificar el acceso a los libros. El alcance de esas medidas convierte la cuestión en un asunto que afecta directamente a autores, editoriales y lectores, porque determina qué obras pueden circular dentro de una de las principales redes públicas de acceso gratuito a la literatura.