Philip Pullman y Maggie O’Farrell piden reducir las tasas que pagan las librerías británicas

Tiempo de lectura: 3 minutos
Philip Pullman y Maggie O’Farrell

Tabla de Contenido

Philip Pullman y Maggie O’Farrell se sumaron a una campaña que reclama al Gobierno británico una reducción de las tasas comerciales aplicadas a las librerías. La iniciativa reúne a autores reconocidos con 234 libreros independientes después de que el Ejecutivo anunciara una rebaja del 20 % para pubs y locales de música desde abril de 2027. Los firmantes consideran que excluir al comercio del libro contradice los objetivos culturales vinculados con el National Year of Reading previsto para ese mismo año.

Más de 230 libreros respaldan la petición

La campaña fue organizada por la Booksellers Association mediante una carta abierta dirigida al primer ministro Andy Burnham, cuya administración anunció en julio nuevas medidas para reducir la presión fiscal sobre determinados negocios. El plan oficial del Gobierno del Reino Unido establece una rebaja del 20 % en las facturas de business rates para pubs, clubes sociales y espacios de música en directo de Inglaterra. Según el Gobierno, unas 31.500 tabernas podrán beneficiarse de la medida desde abril de 2027.

Las librerías quedaron fuera de ese alivio específico, circunstancia que provocó la reacción de comerciantes independientes y escritores. La carta cuenta con el respaldo de 234 libreros, mientras Philip Pullman y Maggie O’Farrell aparecen entre los autores que apoyaron públicamente la reclamación. Katherine Rundell y Elif Shafak también participaron en la campaña, según informó The Guardian, que presenta las librerías como establecimientos con una función cultural cuya actividad supera la venta minorista convencional.

Pullman describió las librerías independientes como espacios capaces de orientar a lectores dentro de un mercado cada vez más concentrado alrededor de grandes empresas. O’Farrell destacó igualmente su función dentro de comunidades locales y señaló la importancia de proteger establecimientos que facilitan encuentros entre escritores y lectores. La petición utiliza esas características para argumentar que el tratamiento fiscal debería reconocer el papel específico desarrollado por las librerías dentro de las calles comerciales británicas.

El aumento de costes amenaza la inversión

La preocupación del sector deriva de las nuevas valoraciones utilizadas para calcular las tasas comerciales, cuya evolución puede aumentar considerablemente los costes de numerosos establecimientos. Un análisis encargado al Centre for Economics and Business Research concluyó que algunas librerías necesitarían vender miles de ejemplares adicionales cada año únicamente para absorber el incremento previsto. Ese esfuerzo afectaría especialmente a negocios independientes con márgenes reducidos y menor capacidad para distribuir sus costes entre numerosas sucursales.

La Booksellers Association indicó además que el 85 % de las librerías independientes consultadas está reduciendo inversiones como consecuencia del aumento de las cargas comerciales. Las decisiones incluyen limitaciones sobre mejoras del establecimiento y otras partidas necesarias para desarrollar actividades culturales. La organización considera que una reducción comparable con la concedida a los locales de música permitiría liberar recursos destinados a mantener negocios que continúan dependiendo de ventas físicas realizadas en espacios comerciales urbanos.

La reclamación llega después de que el Gobierno presentara la reforma aplicada a pubs y espacios musicales como una estrategia destinada a proteger negocios relevantes para las comunidades locales. El anuncio oficial del 23 de julio calculó que un pub típico podría ahorrar aproximadamente 1.100 libras anuales mediante la rebaja prevista. Los libreros utilizan precisamente ese precedente para solicitar que el reconocimiento fiscal alcance también a establecimientos vinculados con la circulación de libros y la actividad cultural.

El National Year of Reading añade presión política

La campaña adquiere otra dimensión porque Reino Unido prepara un National Year of Reading en 2027, iniciativa orientada a incrementar la participación lectora. Los firmantes consideran difícil conciliar ese objetivo con una estructura fiscal que puede aumentar los costes de establecimientos especializados en poner libros al alcance del público. La carta convierte así una discusión tributaria en un debate más amplio sobre las condiciones económicas necesarias para desarrollar políticas públicas relacionadas con la lectura.

El Gobierno ha señalado que las librerías ya pueden acceder a mecanismos generales de ayuda disponibles para determinados comercios, aunque hasta ahora no ha anunciado una rebaja específica equivalente a la concedida a pubs y locales musicales. La petición mantiene por ello su objetivo original y reclama una modificación antes de la entrada en vigor del nuevo esquema en abril de 2027. Con 234 libreros y varios escritores de amplia circulación involucrados, la presión sobre el Ejecutivo continuará durante los meses previos a la aplicación de las nuevas tasas.

Tabla de Contenido

Adquiere una copia del libro

Unete a nuestro Newsletter

Manténgase actualizado sobre nuestros nuevos lanzamientos.

Priorizamos la seguridad de tus datos en nuestros términos.

Comparte esta publicación

Deja un comentario

Scroll al inicio