Poemas sobre la paz y la libertad para leer

Tiempo de lectura: 4 minutos
Poemas a la paz y la libertad

Tabla de Contenido

Poemas sobre paz y libertad para leer acerca al lector a dos temas esenciales de la convivencia. La paz puede verse como una forma de cuidar el trato con los demás, mientras la libertad abre preguntas sobre la responsabilidad y el respeto.

En la obra de Juan Ortiz, la paz y la libertad aparecen con un lenguaje claro, pensado para acompañar la lectura y favorecer el aprendizaje. Su libro El jardín de los versos felices ofrece un camino útil para trabajar la pedagogía a través del poema y abrir paso a los textos que se presentan a continuación.

Poemas a la paz

La paz (por Juan Ortiz)

(Redondillas)

La paz es estar en calma,
es andar con los amigos,
compartir aquí, tranquilos,
es tener serena el alma.

La paz es no estar en guerra,
es un árbol frente al río
al que miro y le sonrío
sentado sobre la tierra.

La paz es ave que cruza
el campo con suave trino,
es mirar en el camino
el vuelo de la lechuza.

Un himno a la paz (por Juan Ortiz)

(Canción)

Coro:
Es la paz nuestro norte,
nuestra estrella a seguir
la pasión floreciente
que nos une en un solo sentir. (Bis)

I
A ella vayamos de la mano
quebrantando los grilletes
y rompiendo las fronteras
que separan a los seres.

II
Como el viento acaricia los valles,
como las olas emergen del mar,
sea así nuestro esfuerzo incansable
por llevar a este mundo la paz.

III
No te rindas, tú que cantas,
sigue levantando tu voz,
llegará el día en el que el mundo entero
cante a una este loable clamor. (Bis)

Búsqueda hasta el descenso (por Juan Ortiz)

(Poema en prosa)

Buscarte en el panorama de la vida
resultó viaje perdido,
laberínticos días devoraban con sus férreos espejos,
cargaban los ojos, los pasos, de imágenes terribles,
guerras, espantos, y en ningún lado te vi.
Ir por ti al ras de la orilla, entre cadáveres
de barcos náufragos, me venció en la sal;
cada caracola gritaba consignas al infortunio,
peces muertos me nadaban la sangre,
vi el fondo prohibido donde ni Neptuno tiene permiso,
llegué a las arenas hondas, tomé un poco, y no te vi.
Volar por ti a la nube densa,
a la ciudadela del ala y el trueno, no sirvió de nada,
me traspasaron querubines con lanzas
de sol por andar donde no debía,
donde no se permitía mi esencia de hombre;
bajé, pues, herido por las verdades de Dios,
hecho semilla del origen
y horadé los cimientos de lo que fue el Edén,
y adentro, callado en la entraña del silencio,
fue que pude verte por fin, mítica y esquiva: paz.

Eso a lo que llaman «paz» (por Juan Ortiz)

(Poema en prosa)

Visitaba el campo santo,
buscaba la tumba del soldado solitario;
era un miércoles de ceniza,
el fin de la penúltima guerra.

La lápida era simple, del epitafio al lirio,
de la hierba al contenido de la caja,
abajo, donde todos algún instante.
Los aires otoñales despojaban
de su última hoja al cerezo sobre mí,
y allí, bajo su sombra quebrada,
desnuda, yo despedía a mi padre.

Detrás de mi figura,
una fila hasta el portón —y más allá—
aguardaba por su despedida,
porque sus muertos no pudieron retornar tampoco,
y no se sabe en qué fosa quedaron,
en qué recoveco del olvido los dejaron,
como eso a lo que llaman «paz»
desde que el hombre puso un pie sobre la tierra.

«¡Paz!», pide en la trinchera (por Juan Ortiz)

(Décima)

«¡Paz!», pide en la trinchera
el hombre solo, herido,
en su llanto ha entendido
que esa batalla, de él no era.
Que la guerra es una fiera
que tumba, recia, al horizonte,
es negro rinoceronte
que va y despedaza el alma,
«¡Denles la paz, denles calma!»,
ruega en su canto el sinsonte.

Poemas a la libertad

Libertad conceptual (por Juan Ortiz)

(Redondillas)

Libertad, conciencia cierta
de andar, de vivir, de ser
sin cosas a que temer
más allá de nuestra puerta.

Libertad es respetar
al otro ser, lo que piensa,
y si hay una conversa tensa,
pues, fluir como fluye el mar.

Libertad es no hacer daño,
no oprimir, es empatía,
es alegrarte en la alegría
del que sube otro peldaño.

La libertad se engalana
en el alma pensativa,
en el hombre que la aviva
bien temprano en la mañana.

Libertad, realidad sobre un papel (por Juan Ortiz)

(Poema en prosa)

Moneda para comprar espejismos,
sé de ti lo que los libros hablan,
lo que miles de literatos proclaman
a toda voz en las plazas y callejones,
lo que rezan los diarios, las canciones,
los cientos de canales noticiosos
y cuanto medio exista para hacer brotar tu cuerpo
de aquel sombrero de donde también dice venir la paz.

Tus conceptos más sublimes descansan en las cartas
magnas de cada tierra emancipada, bandera color aire,
sueño para creer que vale de algo el respiro;
y te mencionan los mandatarios,
y con ellos los emisarios enviados
a todo lar colindante para hacer ver a los caminantes
que hay descanso más acá que en el allá.

Pero lo cierto es que el pie se desgasta de tanto asfalto,
y andan moribundos cientos, tantos como para pagar
con sangre las deudas externas de todas las naciones
y no terminas de aparecer;
persistes en habitar, utópica,
los escenarios finos de los intelectuales

adornada de cuanta palabra rebuscada
y haciendo entender que quien no te percibe está loco
y no comprende nada del desarrollo
y la civilización.

Una vez creí verte, iluso,
tras cruzar las fronteras del camino,
pero al pisar las nuevas tierras
los conceptos eran los mismos;
tú nunca has salido del papel.

Libertad, extraña realidad,
ojalá te plazca en algún instante
visitar a la humanidad.

De la libertad hacia la vida (por Juan Ortiz)

(Décimas decasílabas)

De aquel inicio común, signados,
de la libertad hacia la vida,
desde aquella esquina escondida
donde los hombres fuimos pensados.
Llegamos al entuerto marcados
con culpas cruentas, sí, milenarias,
grilletes grises y mil plegarias
para librarnos y ser felices,
pero no pasa, somos perdices
sobre la mesa, somos los parias.

Hasta luego alas de aquel prefacio,
adiós sonrisas de amaneceres,
adiós a aquellos alegres seres
de luz que vi en el primer espacio.
En ruinas se encuentra este palacio,
aquí ser libre es un raro mito,
vine de luz, mas ahora transito
oscuro, a rastras, mordiendo el suelo,
solo diviso pueblos en duelo,
decir «vivir» es andar marchito.

A la libertad (por Juan Ortiz)

(Décima)

De los hombres que obran bien,
de los cónsonos de andar,
esos que en tierra o en mar
ayudan sin que importe a quien.
De los justos es también
carta de presentación,
es un don del corazón,
libertad, conciencia plena,
al que llega adentro llena
y le colma de emoción.

La libertad (por Juan Ortiz)

(Redondillas)

Libertad es caminar
por el campo en la mañana,
ver la ola suave y llana
reventando allá en la mar.

Libertad es respetar
al vecino, al extranjero,
cumplir yo la ley primero
y a nadie hacer tropezar.

Libertad es ir y andar
y recorrer todo el país,
en paz, tranquilo y feliz,
por el campo y por el mar.

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