Levana: En el reino de las lunas fantasmas, es el primer poemario de la escritora, correctora de estilo, editora y creadora de contenido venezolana Levannys Figueroa, quien debutó en el mercado editorial a finales de 2023 con Tierra de sueños: Antología, una colección de cuentos de terror inspirados en pesadillas. Aunque Levana proviene de la misma sustancia y enarbola temáticas muy similares, resulta mucho más íntimo. En el plano de su arquitectura mítica, el poemario toca temas universales como el duelo, el anhelo, el exilio, la identidad y la dualidad.
Sin embargo, el fondo de Levana se enmarca en la forma del terror psicológico, el gótico, la fantasía oscura, los cuentos de hadas, y, sobre todo, el trémulo mundo de los sueños, un universo que, para la autora, es tan real como la vida misma. Levana: En el reino de las lunas fantasmas es un espacio literario y poético donde se honra la sustancia de aquello que se ha ido, pero cuya remembranza permanece y nutre la vida, los vínculos y el arte.
Breve biografía de la autora
Levannys Figueroa nació el 21 de mayo de 1994, en Cumaná, estado Sucre, Venezuela. Desde que era una niña, se sintió atraída hacia la literatura, el cine y la estética oscura. A los ocho años ya disfrutaba de los cuentos de Horacio Quiroga y programas de TV como «¿Le temes a la oscuridad?», «Escalofríos» y «Archivos del Más Allá», pero fue más tarde, durante su adolescencia, cuando descubrió a algunos de los autores que inspirarían el rumbo de sus letras: Edgar Allan Poe, Sheridan Le Fanu, Emily Dickinson, Anne Rice y Guillermo del Toro.
En aquella época, Levannys no soñaba con convertirse en escritora, para nada, de hecho, sus anhelos estaban dirigidos a la Psicología Clínica y las Artes Plásticas. No obstante, hubo un factor decisivo que llevó a aquella joven por el camino de las letras, y eso fueron, por extraño que parezca, las pesadillas. Desde infante, la autora sufre de parasomnias que la visitan casi todas las noches. Pero en lugar de relegarlas a la oscuridad, ella comenzó a darles un espacio en la vigilia, primero en sus dibujos, después, en sus textos literarios.
Época universitaria y presente
Levannys se tituló en Diseño Gráfico, tomó clases de teatro, de pintura, e, incluso, hizo un Componente Docente. Luego, se dedicó a trabajar para varias agencias de marketing de contenidos, donde escribió para blogs, revistas y redes sociales. Sin embargo, su conexión con el mundo onírico y su amor por las letras la llevó a crear docenas de cuentos, de los cuales surgió la colección Tierra de sueños, publicada en Amazon Kindle Publishing en 2023. De igual manera, cuenta con una novela inédita, así como con una cuenta en Wattpad —@diariodepesadillas— donde se pueden leer varias de sus obras de forma gratuita.
Actualmente, Levannys Figueroa trabaja como correctora, editora y creadora de contenido para Editorial Naufragio y Reseñas Literarias. Asimismo, labora como guionista y narradora para el canal de YouTube Sombras Arcanas. En pleno 2026, la autora se encuentra en la promoción de su primer poemario, Levana: En el reino de las lunas fantasmas, además de colaborar en campañas por los derechos de las personas con albinismo, condición genética con la que nació.
Reseña literaria de Levana: En el reino de las lunas fantasmas
Ontología del sueño
En Levana: En el reino de las lunas fantasmas, Levannys Figueroa propone una poética donde el sueño opera como una categoría ontológica. De este modo, el libro no se limita a tematizar el mundo onírico, sino que lo enfatiza como uno de los regímenes posibles de la realidad. Desde esta perspectiva, el Ensueño —universo simbólico que articula todo el poemario— funciona menos como escenario fantástico y más como estructura epistemológica, pues es el lugar donde el recuerdo, la ausencia y el yo fracturado adquieren inteligibilidad.
Por otra parte, la obra se inscribe en la tradición del romanticismo oscuro y el simbolismo contemporáneo que dialoga con la imaginería espectral de Edgar Allan Poe, así como también con la interioridad de Emily Dickinson, aunque su sensibilidad responde a una configuración estética marcadamente actual. En Levana, el terror psicológico es desplazado hacia la exploración identitaria, tanto de la autora como del mundo que la rodea.
El Ensueño como recurso estructural
La construcción del poemario se sostiene en una doble articulación o lectura: poemas autónomos en verso libre y secciones intercaladas tituladas «Cartas a Sam». Por un lado, si los poemas independientes configuran un mosaico de estados afectivos —duelo y anhelo, primordialmente—, por el otro, las cartas introducen un eje elegíaco que unifica el conjunto. Bajo este concepto, el destinatario principal —un hermano gemelo fallecido minutos después de nacer— trasciende la dimensión biográfica para convertirse en la figura del doble.
En términos simbólicos, Sam encarna la alteridad íntima; él es, en sí, el yo potencial, la identidad incompleta y la versión no realizada de algo aparentemente sólido. Así, el poemario erige una narrativa del desdoblamiento donde la escritura deviene en un acto de interlocución con la ausencia. Esta estrategia inscribe la obra dentro de una tradición elegíaca, pero con una variación mucho más significativa e íntima. Aquí, la pérdida no se impone como retrospectiva, jamás se trata de lo que fue y se extinguió de pronto.
En el mismo orden de ideas, Levana encuadra la perspectiva, lo que pudo haber sido. El duelo, entonces, no se dirige únicamente al pasado, sino también al futuro perdido, a la posibilidad truncada de ver, sentir y amar objetos, lugares y personas que o no existieron, o se han ido a lo largo de los años. De este modo, los poemas exhiben una evidente nostalgia.
Fragmentación e identidad
Uno de los ejes más consistentes e interesantes del libro es la representación de la identidad como una entidad escindida. En este caso, el yo lírico no se presenta como un núcleo estable, pues, en su construcción, se define a sí mismo como una superficie atravesada por fisuras. Así, el resultado de esa manifestación se presenta tanto en el plano temático como en el formal, donde predominan imágenes de ruptura, sombras, reflejos y duplicidades.
Al mismo tiempo, el nombre «Levana» funciona como máscara y como mito personal, porque la autora no lo utiliza solo como un seudónimo poético, ni como epíteto de una de sus diosas principales, sino que, con ello, crea una figura arquetípica que le permite desplazar la experiencia individual hacia una dimensión simbólica. En este gesto de automitificación, la escritura adquiere un carácter fundacional, ya que, para ella, nombrar el reino equivale a instituirlo.
Desde esta perspectiva, el Ensueño se transforma en una topografía psíquica. Se trata de un territorio real, donde la memoria de lo perdido —lugares, personas, vínculos y versiones del yo— se conserva como lo haría una presencia latente. En Levana, la ausencia de las cosas no es un sinónimo de desaparición, en lo absoluto, esta toma la imperante forma de material poético.
Estructura y estilo de Levana: En el reino de las lunas fantasmas
Levana es una selección de versos libres que cuenta con 63 poemas, todos ellos, en mayor o menor medida, inspirados en sueños y pesadillas, y anclados a la atmósfera del Ensueño. Cada cuatro, cinco o seis piezas hay un intervalo llamado «Cartas a Sam» en el que se enfatiza el sentimiento de extrañar algo que jamás se ha tenido, o se cuenta una historia. Los demás poemas siguen la misma lógica, aunque toquen otros temas recurrentes en la narrativa de Figueroa, como la fragmentación de la identidad y la naturaleza como espejo del mundo emocional.
En cuanto al estilo, este suele oscilar entre el romanticismo oscuro, el gótico contemporáneo y el simbolismo. Además, los recursos más usuales son la metáfora, la comparación, la anáfora y la personificación de conceptos abstractos como el tiempo o la muerte, quienes se convierten en perseguidor y presencia, respectivamente. Como curiosidad, la acumulación simbólica produce un efecto de saturación semántica que puede leerse en dos direcciones: como intensificación expresiva o como riesgo de sobrecarga retórica.
Sin embargo, dicha densidad parece responder a una decisión estética coherente, pues la autora opta por un lirismo ornamental cercano a lo neobarroco antes que por el minimalismo confesional predominante en buena parte de la poesía contemporánea.
Alcance estético y proyección de Levana en la lírica contemporánea
Levana: En el reino de las lunas fantasmas, es un poemario que invita a la invocación y la evocación, y que construye una propuesta estética sustentada en la coherencia atmosférica y la creación de una mitología propia que, al mismo tiempo, parte de tradiciones más antiguas, como la celta, la nórdica, la griega, la romana y la venezolana. Igualmente, su apuesta por la densidad simbólica y la intensidad de su imaginería la sitúan en un lugar singular dentro del panorama lírico nacional, alejándose del despojamiento expresivo en favor de una poética solemne.