Durante ocho años, más de 300 cajas que contenían la biblioteca personal de Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo —junto con volúmenes que pertenecieron a familias como los Bioy Domecq, Casares Lynch, Ocampo, y a Jorge Luis Borges— permanecieron en depósito. Ahora, ese acervo pasó por tareas de preservación, catalogación y archivo en la Biblioteca Nacional y abrió sus puertas al público.
Una colección que habla de amistad y lectura compartida
La biblioteca personal de Bioy Casares revela etapas de formación: libros escolares, de viajes, antologías, diarios y primeras ediciones, incluidos textos que el autor eliminó de su propia obra y que hoy resultan imposibles de hallar en el mercado literario. Hacia 1932, marcó un punto de inflexión: su vinculación con Borges dejó una impronta tangible, con primeras ediciones dedicadas al matrimonio, ejemplares de revistas como Anales de Buenos Aires que incluyen correcciones autógrafas en relatos como «El Zahir».
La biblioteca de Silvina Ocampo, por su parte, contiene joyas de la poesía francesa del siglo XX y de las vanguardias europeas, enriquecidas por dedicatorias anotadas por los protagonistas de esas corrientes.
Una donación inédita en el país
El ingreso de estos volúmenes a la Biblioteca Nacional fue posible gracias a una acción única: fundaciones, bancos, mecenas e instituciones compraron la biblioteca a los herederos del matrimonio para donarla de inmediato a la institución. Esta iniciativa evitó que se dispersara o se fuera al exterior.
Consultas abiertas desde ahora
Tras el procesamiento técnico, los ejemplares están disponibles para investigadores y lectores en la Sala del Tesoro. Más de 15.800 libros forman parte del acervo donado y ahora consultable.
Biblioteca compartida con Borges
El conjunto fue una biblioteca «viviente» en el departamento de Posadas, donde Borges frecuentaba y dejaba sus libros. Allí conviven obras que reflejan afinidades literarias, colaboraciones y amistades profundas.
Legado que se despliega
Este acervo reinstala un fragmento esencial de la cultura argentina en manos públicas: las lecturas, las huellas de la formación intelectual y los vínculos de Bioy Casares, Silvina Ocampo y Borges. La Biblioteca Nacional permite ahora consultarlos, conservarlos y pensarlos como parte viva de nuestra literatura.