Los poemas para papá son una manera cálida y sincera de reconocer todo lo que significa su presencia. El padre representa el ejemplo, la guía silenciosa, el abrazo firme que impulsa a seguir adelante. En su figura se unen la protección y la confianza que dan sentido al hogar y fortaleza al corazón de los hijos. Su esfuerzo diario, muchas veces discreto, deja enseñanzas que perduran más allá del tiempo.
Un poema dedicado a papá es una forma de agradecer con palabras lo que a veces cuesta decir. Un verso puede reflejar la admiración, el cariño o la nostalgia que despierta su recuerdo. Ya sea en vida o en memoria, escribirle a papá es una forma de celebrar su amor constante y su legado profundo. Los siguientes poemas son perfectos para dedicar en el Día de Padre, y pueden hallarse en el libro El jardín de los versos felices.
En tus hombros
(Por Juan Ortiz, redondillas)
En tus hombros soy más alto,
un gigante poderoso,
y si gruño como un oso,
ma se asusta y pega un salto.
En tus hombros veo el cielo
más de cerca y es grandioso,
veo al sol esplendoroso
brillar y andar en su vuelo.
En tus hombros no hay temor,
nada puede allí alcanzarme,
no dejes de levantarme
con tu fuerza y con tu amor.
En tus hombros somos uno,
padre e hijo ante la vida,
yo te cuido, tú me cuidas,
y no temo a mal alguno.
De la mano de papá
(Por Juan Ortiz, redondillas)
De la mano de papá
voy seguro(a) caminando,
yo lo miro y voy pensando
la alegría que él me da.
De la mano de papá
todo lo malo se achica,
y si algo se complica,
él sonríe ¡y ya está!
De la mano de papá
cruzo la calle sin miedo,
voy tranquilo porque puedo
en su experiencia confiar.
De la mano de papá
nadie se mete conmigo;
es mi guardia, es mi amigo,
mi amor incondicional.
El barco de mi papá
(Por Juan Ortiz, redondillas)
El barco de mi papá
navega mares y ríos,
él se monta con mis tíos,
conmigo y con mi mamá.
Allí juntos viajamos
a las islas desconocidas,
hasta las naves hundidas
y con estrellas nos guiamos.
Las ballenas nos saludan,
los delfines, peces vela,
el ave que pasa y vuela,
y unos peces que se mudan.
Una máquina del tiempo
(Por Juan Ortiz, cuartetas y redondillas)
Una máquina del tiempo
yo quisiera inventar
para así alargar los días
y que pueda verte más.
Una máquina que agregue
cinco horas a la tarde,
para ir juntos al parque
y en el tobogán jugar.
¿Te imaginas, padrecito,
que haya un invento así?,
yo estaría muy feliz
con cinco horas de más.
Una máquina del tiempo,
una máquina de amor
para que padres e hijos
disfruten de su rol.
Gracias por todo, papá
(Por Juan Ortiz. redondillas)
Te veo en el frente, sentado,
los domingos por la tarde,
con la mirada perdida
y el cuerpo cansado.
Te veo allí y he notado
una tristeza en tus ojos,
y sé que es por nosotros,
quieres más tiempo a nuestro lado.
Quiero que sepas, padrecito,
que, aunque te extraño en el día,
verte de noche me da alegría,
no importa si es un ratito.
Y no me tienes que explicar
que es por trabajo, yo lo entiendo,
te amo padre, te amo inmenso,
gracias por todo lo que nos das.
De grande quiero ser papá
(Por Juan Ortiz, redondillas)
De grande quiero ser papá,
un héroe fuerte, sin capa,
al que nada se le escapa,
y que es sabio de verdad.
Quiero saber de geografía,
matemáticas, cultura,
de música, la altura
del sol al mediodía.
No hay cosa que él no sepa,
todo lo que le pregunto
lo responde en un segundo
y quita las dudas que tenga.
Es constructor, además,
repara todo lo que ve,
por eso y más es que:
de grande quiero ser papá.
Una canción a papá
(Por Juan Ortiz, redondillas)
Una canción a papá
quiero escribir, que sea linda,
una canción que describa
el amor que él nos da.
Que diga cómo él trabaja,
cómo hace la comida,
también cómo nos cuida
de todas las cosas malas.
Una canción que le alegre,
que tenga fútbol, béisbol,
que le cause emoción
porque él así lo merece.
Una canción que le cuente
al mundo entero, a la luna,
que te amamos con dulzura,
padre hermoso, ahora y siempre.
A un padre viudo
(Por Juan Ortiz, corrío y redondilla)
Mi padre es papá y mamá
porque mamita se fue
con Diosito aquella vez
y en el cielo ella ahora está.
No fue fácil, es verdad,
pero papi sí que ha sido
fuerte y muy bueno conmigo,
me ayuda, me cuida, me baña,
si me porto mal, regaña,
mas lo hace por mi bien,
él me ama al cien por cien
y a mi mami prometió
que me daría lo mejor,
me llevaría de la mano
hasta el último peldaño
de toda mi educación.
Tu papel lo haces muy bien,
papi, protector y amigo,
y mami arriba es testigo
de tu entrega, amor de miel.
A un papá trabajador
(Por Juan Ortiz, redondillas)
Me levanto y no te veo,
mami dice «Ya sé fue»,
«Por trabajo, ya lo sé»,
digo, y pasa el día entero.
En la noche, a las nueve,
llegas luego, muy cansado,
vas, me cargas en tus brazos
y me dices que me quieres.
Te acompaño hasta la mesa
donde tienes la comida,
vas te sientas en tu silla
y a mami su frente besas.
Y así pasas lunes, martes,
miércoles, jueves, viernes,
los sábados son más fuertes,
y el domingo: a recargarte.
A Dios pido pronto puedas
descansar más a gusto,
gracias, padre, hombre justo,
por tu esfuerzo, por tu entrega.
A papá en su día
(Por Juan Ortiz, redondillas)
Es costumbre agradecer
por lo buena que es mamá,
y ella es buena, es verdad,
mas papá también lo es.
Papi, celebro tu vida,
tu esfuerzo, tu inteligencia,
agradezco la paciencia
que me tienes día a día.
Y es que yo te debo tanto,
y tú siempre estás allí,
atento y presto para mí
en la alegría y en el llanto.
Solo pido hoy al cielo,
a Diosito, a los santos,
que te quiten los quebrantos,
que seas feliz, eso quiero.
A mi viejo padre
(Por Juan Ortiz, décima)
A mi viejo padre quiero
decirle bien cuánto vale
y la emoción se me sale
como un gran aguacero.
Un hombre noble, certero,
y aunque anciano, fuerte es,
pues en su alma no hay vejez,
sino una gran energía,
eres tú fortaleza mía,
ejemplo y guía en la honradez.