Puede que te suene a una teoría rocambolesca, pero, ¿sabías que leer libros de terror puede ser bueno para tu psique? El terror es un género literario maravilloso por muchas razones, pero la más importante es que invita a sumergirse en un caos controlado, donde los autores y escritores pueden experimentar emociones como el miedo, la pérdida, el dolor, la miseria o la paranoia, aunque desde un espacio seguro del que puedan desprenderse.
El terror permite a las personas que lo disfrutan abordar experiencias traumáticas a través del filtro de la ficción, lo que deja que sean analizadas con cierta distancia. Las historias de terror contemplan la presencia de un mal latente, ya sea oculto en las sombras o expuesto bajo la luz del día. A continuación, voy a presentarte los que, a mi parecer, son algunos de los mejores libros de terror.
Los mejores libros de terror para leer a solas
Pickman’s Model — El modelo de Pickman (1927), de H. P. Lovecraft
A pesar de no ser tan popular como, por ejemplo, En las montañas de la locura o La sombra sobre Innsmouth, El modelo de Pickman, de H. P. Lovecraft, es uno de los relatos cortos más escalofriantes y bien logrados del genio de Providence. Este sigue a Thurber, un caballero que, en la obra, se dedica a describir la evolución de su inquietante amistad con Richard Upton Pickman, un pintor de Boston con la habilidad de retratar horrendas escenas que provocan miedo en quienes la ven.
Pickman posee talento natural, y podría haber sido considerado un genio, pero su gusto por la sangre y lo macabro empieza a perturbar a sus cercanos, excepto al narrador, quien, supuestamente inmune a asustarse con facilidad, visita el taller privado del artista, ubicado en un pasaje subterráneo de una zona poco concurrida de la ciudad. Al llegar, todo su valor se pierde cuando descubre que las criaturas plasmadas en los cuadros son reflejos de aberraciones reales que Pickman ha contemplado.
[amazonbox=»B0CZJ5PV3X»image_size=»large»description_items=»0″ template=»widget»]
Frankenstein, or The Modern Prometheus — Frankenstein o El moderno Prometeo (1818), de Mary Shelley
Como no podía ser de otra manera, es necesario mencionar la opus magnum de la reina del terror inglés. Considerada como la primera novela de ciencia ficción hecha y derecha, la obra relata la obsesión del erudito Victor Frankenstein por crear, dominar e instruir la vida de todas las cosas, así como las subsecuentes consecuencias de sus acciones y su arrogancia. Si bien es cierto que este apartado es tramposo, también lo es que resulta una lectura imprescindible.
En 1816, el hemisferio norte se vio obligado a renunciar al verano debido a la erupción del volcán Tambora. En ese contexto, Mary Shelley y su esposo, Percy Bysshe Shelley, viajaron a Villa Diodati, la casa de residencia de Lord Byron, quien estaba acompañado por su médico, John Polidori. Como no podían salir, Byron propuso escribir relatos. De ese encuentro nació Frankenstein, una novela de terror gótico que cambió el género para siempre.
[amazonbox=»8467043660″image_size=»large»description_items=»0″ template=»widget»]
Pet Sematary — Cementerio de mascotas (1984), de Stephen King
Stephen King es conocido por los medios y los fans como «El rey del terror», y no es para menos: se ha ganado con creces ese epíteto. Un ejemplo de ello es esta novela, que, a criterio personal, es una de sus mejores obras. El conflicto comienza cuando el hijo más pequeño de la familia Creed es atropellado por una de las gandolas que pasan frecuentemente cerca de su casa.
Más tarde, invadido por la pena y las constantes críticas de sus suegros, Louis Creed, el padre, comete una locura. Inspirado por una preocupación personal, Stephen King construyó Cementerio de mascotas como una alegoría a lo que sucede cuando desafiamos el orden de lo natural. Así, el autor explora el duelo y todo lo que puede hacer una persona al límite de la desesperación por la pérdida.
[amazonbox=»8497930991″image_size=»large»description_items=»0″ template=»widget»]
The Haunting of Hill House — La maldición de Hill House (1959), de Shirley Jackson
Shirley Jackson es una de las mejores escritoras del siglo XX, y, a lo largo de los años, se ha convertido en una inspiración para escritores pesados, como Richard Matheson o Stephen King. Esta es una de sus historias más notorias, y vale la pena ahondar en el por qué. La maldición de Hill House es un brillante despliegue de terror psicológico que se regodea en la paranoia y el miedo de cuatro personajes principales en medio de una casa embrujada.
La historia entra de lleno con el doctor John Montague, un antropólogo fascinado por lo sobrenatural que decide llevar a cabo un experimento en Hill House, una casa en la que se suscitaron terribles tragedias años atrás. Para ello, el también filósofo invita a varias personas con habilidades especiales, aunque solo se presentan tres: Theodora, Eleanor y Luke. Juntos, crearán un caldo de cultivo para examinar el miedo a los demás y a ellos mismos.
[amazonbox=»8494836692″image_size=»large»description_items=»0″ template=»widget»]
The Exorcist — El exorcista (1971), de William Peter Blatty
Aquí tenemos a uno de esos grandes títulos que revolucionó el terror tal y como se conocía antes de los setenta. La novela cuenta la historia de Regan, una niña inocente y tierna que es brutalmente poseída por Pazuzu, una entidad asiria y babilónica que vuelve su vida un infierno. Desesperada, su madre pide ayuda a dos sacerdotes: el padre Lankester Merrin y el padre Damien Karras, un creyente acérrimo y un escéptico, respectivamente.
William Peter Blatty, un genio absoluto de su tiempo, mezcla en esta novela un horror sobrenatural con reflexiones sobre la esperanza, el amor y la eterna lucha entre el bien y el mal. Por otro lado, su adaptación cinematográfica de 1973 convirtió este relato magistral en un ícono del terror moderno, sellando a fuego su presencia en la cultura popular de todas las generaciones.
[amazonbox=»8413145309″image_size=»large»description_items=»0″ template=»widget»]
Rebecca — Rebeca (1938), de Daphne du Maurier
La narradora es una muchacha joven y tímida que, durante un viaje a Montecarlo, se enamora de un viudo millonario mayor que ella llamado Maxim de Winter, Poco después, se casan, y él se la lleva a vivir a Manderley, una mansión de campo ubicada en Cornualles, Inglaterra. Al principio, todo es felicidad, al menos, hasta que la protagonista conoce a Mrs. Danvers, el ama de llaves, quien incordia a la nueva señora de Winter con el recuerdo de Rebeca, la antigua esposa del amo.
A medida que la historia avanza, la segunda señora de Winter se hunde en una vorágine de aterradoras ilusiones en las que Rebeca tiene el mayor de los protagonismos: según la narradora, cada cosa en Manderley pertenecía a la primera señora, siendo ella misma solo una intrusa. Sin embargo, nada es lo que parece, y más tarde que temprano, la protagonista descubrirá que la verdad es mucho peor que sus infantiles conjeturas.
[amazonbox=»8497938860″image_size=»large»description_items=»0″ template=»widget»]
The Tell Tale Heart — El corazón delator (1843), de Edgar Allan Poe
Por último, pero no menos importante, me es imposible dejar de mencionar uno de los cuentos más emblemáticos del genio de Boston: Edgar Allan Poe. En este relato gótico, el protagonista es el cuidador de un anciano que comienza a generarle una intensa psicosis. Tras asesinarlo, el personaje príncipe se convierte en el colmo de la paranoia, alegando para sí mismo que escucha latir el corazón del viejo.
El relato es tan corto como vertiginoso. Asimismo, la prosa del autor, siempre rica, y marcada por un ritmo parecido al del latino de un corazón, embulle al lector en la mente de un narrador clemente perturbado, transformando este texto en una cátedra completa no solo del terror psicológico, sino también de la construcción de personajes y atmósferas.